El comensal polaco prefiere el aliño con vinagre y los sabores ácidos, los platillos que traen salsas con algún sabor ácido
La comida mexicana se hace cada vez más popular en Polonia, en parte gracias a los establecimientos de cocina tex-mex y a la pasión que se vive en este país por la cultura hispana, aunque el picante no acaba de seducir al público polaco, que prefiere ir poco a poco antes de lanzarse a los sabores fuertes.

"A los polacos les gustan sobre todo las enchiladas, las quesadillas y el lomo con chile pasilla", explica Mauricio Blanco, el único chef mexicano que trabaja en Varsovia, donde desde hace más de cuatro años es el jefe de cocina del restaurante "Taquería Mexicana", uno de los seis que existen en la capital polaca.

Pero, "con el picante no hay manera", confiesa Blanco, que explica que a pesar de sus repetidos intentos "el picante no es algo que consuman mucho. Sí les llama la atención, sí lo prueban, pero no en demasía".

Lo cierto es que el comensal polaco prefiere el aliño con vinagre y "los sabores ácidos, los platillos que traen salsas con algún sabor ácido", reconoce este chef de 41 años, que abandonó su restaurante en San Luis (norte de México), para probar suerte en la lejana Polonia.

Otra cosa a la que los polacos no acaban de tomarle el gusto son las vísceras y los insectos, algo que queda muy lejos de la cocina tradicional polaca, una gastronomía muy salseada donde abunda la carne de cerdo, la patata y las setas.

"Con las hormigas, los gusanos o los chapulines ni siquiera probamos", dice Mauricio, que sonríe cuando le viene a la memoria la reacción de los polacos ante platos como los camarones con tequila o el mole con chocolate.

Una presencia mayor de platos mexicanos en las mesas polacas que, en parte, se tiene que agradecer a las cadenas estadounidenses de comida tex-mex, que han colaborado a popularizar algunos productos mexicanos y a hacer que algunos polacos quieran conocer la verdadera cocina azteca.

"A raíz del incremento de las cadenas estadounidenses con productos mexicanos o tex-mex, el público se ha vuelto más interesado en la comida auténtica mexicana, poco a poco se han importado más productos, se ha cocinado mucho mejor y se ha dado a conocer mejor la cultura culinaria mexicana", señala Yunuhén Hernández, importador de productos mexicanos a Polonia.

Ambos mexicanos coinciden en que otro factor que ha servido para impulsar la gastronomía mexicana es la fiebre que actualmente vive Polonia por la cultura hispana y por el aprendizaje del español, algo que en los últimos años se ha convertido en una auténtica moda y un elemento fundamental para estar a la última.

Hernández, natural de Uruapán, en el estado de Michoacán (Centro-oeste de México), vende sobre todo chiles jalapeños y tortillas, y aunque admite que los establecimientos tex-mex han deformado la verdadera gastronomía mexicana, también ayudan a aumentar el interés por la auténtica cocina de México.

"Poco a poco se van preparando algunos platos al puro estilo mexicano, aunque la mayoría tienen que adaptarse al paladar del polaco", señala.

Una cocina mexicana "a la polaca", un poco más suave pero, en definitiva, los platos de siempre que cada vez son más demandados en Polonia, un país donde residen apenas un centenar de mexicanos, aunque su presencia no pasa desapercibida.