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Tokio.- Un tribunal de Manila, Filipinas, condenó hoy a 14 rebeldes musulmanes a cadena perpetua, tras juzgarlos por el secuestro de 20 personas y el asesinato de tres de ellas en 2001, informó la agencia japonesa de noticias Kyodo.
Los insurgentes del grupo islamista Abu Sayyaf, vinculado a la red Al Qaeda, secuestraron en mayo de 2001 a 17 filipinos y tres estadunidenses en un centro vacacional de la provincia de Palawan, al suroeste de Manila.

Los rehenes fueron llevados en barco a la isla sureña de Basilan, donde permanecieron en terreno montañoso. En junio de ese mismo año, los rebeldes decapitaron al estadunidense Guillermo Sobero y a dos filipinos durante las negociaciones para su liberación.

En junio de 2002, el ejército filipino lanzó una operación de rescate, durante la cual murieron el misionero estadunidense Martin Burnham y la enfermera filipina Deborah Yap. La esposa de Burnham, Gracia, resultó herida pero fue rescatada.

De 85 personas consideradas sospechosas, fueron capturadas y juzgadas 23, de las cuales 18 comparecieron ante el tribunal en 2003, pero cuatro fueron asesinadas en 2005 en un motín organizado por cabecillas de Abu Sayyaf en una cárcel de Manila, y cuatro fueron absueltos.

Entre éstos figura la única mujer del grupo, Satra Tilao, la hermana discapacitada del dirigente islamista Abu Sabaya, quien murió en un enfrentamiento con el ejército.

El grupo Abu Sayyaf es acusado de haber realizado el peor ataque terrorista vivido en Filipinas, contra un transbordador en 2004, que causó la muerte de más de 100 personas.

Sin embargo, en los últimos años el grupo ha perdido poder luego de que varios de sus principales dirigentes han sido eliminados por el ejército filipino.