La `Torre de Tandil' requirió de 2 horas y 24 minutos, tres sets y el 'tie break' para superar al español, con parciales de 6-4, 3-6 y 7-6 (7-1), en el Torneo de Meestros de Londres
El argentino Juan Martín Del Potro, número 5 del mundo, logró la victoria después de abortar el intento de remontada del español Fernando Verdasco, octavo en la clasificación mundial de la ATP, por 6-4, 3-6 y 7-6 (1) en el Grupo A de la liguilla del Masters.

En un enfrentamiento prácticamente inédito -no se habían enfrentado nunca antes en el cuadro principal de un torneo-, ambos tenistas se mostraron fuertes en su servicio, lo que les permitió llegar a un final de infarto tras dos horas y veinte minutos de juego.

Esta derrota se suma a la cosechada por el tenista madrileño en la jornada inaugural frente al suizo Roger Federer, por lo que está casi eliminado del torneo que reúne a las ocho mejores raquetas del orbe.

La igualdad entre los dos tenistas se hizo patente en el capítulo de estadísticas: diez "aces" cada uno, sólo dos dobles faltas y un acierto en el primer saque del 75 por ciento por el argentino y de un 73 por ciento en el caso del español.

El partido comenzó bien para Del Potro, quien a las primeras de cambio consiguió romper su saque al madrileño, una desventaja que no pareció atenazar a un Verdasco que fue mejorando desde el fondo de la pista a medida que transcurría el partido.

Los dos se anotaron sus respectivos servicios de ahí hasta el final del set, una muestra de lo igualado del enfrentamiento.

El argentino endosó un claro 40-0 al español en el octavo juego, con el que puso el 5-3 al marcador, a lo que Verdasco respondió con la misma moneda y dejó a cero a su rival en el noveno juego después de anotarse un "ace" en el último punto.

Llegado el momento de la verdad, el jugador español apretó los dientes y consiguió forzar el "deuce", donde disfrutó de dos ventajas que no supo aprovechar.

La tensión se palpaba en la cancha montada en el complejo O2 londinense y tanto Del Potro como Verdasco pidieron la ayuda del llamado "Ojo de Halcón" en dos puntos diferentes para que determinara si la bola había botado dentro o fuera de la línea.

En la primera ventaja que disfrutó, el argentino consiguió imponer su calidad y se hizo con el primer set justo cuando se llevaban 40 minutos de partido.

Verdasco, a quien se le vio gesticular en repetidas ocasiones durante el encuentro molesto con su golpe de izquierda, volvió a dar señales de que iba a vender cara la derrota superando a Del Potro en el primer juego del segundo set, aunque le fue imposible romper ni una sola vez el servicio del argentino hasta que llegó el octavo juego.

El español no desaprovechó su oportunidad, esta vez sí, y se apuntó la primera ventaja de la que dispuso, con la que finalmente logró llevar el empate a un set al marcador tras endosarle un contundente 40-0 a su rival en el último juego, visiblemente contrariado por haber cedido su saque.

Con poco menos de una hora y veinte minutos disputados y el tercer y definitivo set por delante, Verdasco tuvo su primera prueba de fuego en el segundo juego, cuando ganó su servicio después de llegar al "deuce" y desaprovechar su primera ventaja. El argentino Juan Martín Del Potro, número 5 del mundo, logró la victoria después de abortar el intento de remontada del español Fernando Verdasco, octavo en la clasificación mundial de la ATP, por 6-4, 3-6 y 7-6 (1) en el Grupo A de la liguilla del Masters.

En un enfrentamiento prácticamente inédito -no se habían enfrentado nunca antes en el cuadro principal de un torneo-, ambos tenistas se mostraron fuertes en su servicio, lo que les permitió llegar a un final de infarto tras dos horas y veinte minutos de juego.

Esta derrota se suma a la cosechada por el tenista madrileño en la jornada inaugural frente al suizo Roger Federer, por lo que está casi eliminado del torneo que reúne a las ocho mejores raquetas del orbe.

La igualdad entre los dos tenistas se hizo patente en el capítulo de estadísticas: diez "aces" cada uno, sólo dos dobles faltas y un acierto en el primer saque del 75 por ciento por el argentino y de un 73 por ciento en el caso del español.

El partido comenzó bien para Del Potro, quien a las primeras de cambio consiguió romper su saque al madrileño, una desventaja que no pareció atenazar a un Verdasco que fue mejorando desde el fondo de la pista a medida que transcurría el partido.

Los dos se anotaron sus respectivos servicios de ahí hasta el final del set, una muestra de lo igualado del enfrentamiento.

El argentino endosó un claro 40-0 al español en el octavo juego, con el que puso el 5-3 al marcador, a lo que Verdasco respondió con la misma moneda y dejó a cero a su rival en el noveno juego después de anotarse un "ace" en el último punto.

Llegado el momento de la verdad, el jugador español apretó los dientes y consiguió forzar el "deuce", donde disfrutó de dos ventajas que no supo aprovechar.

La tensión se palpaba en la cancha montada en el complejo O2 londinense y tanto Del Potro como Verdasco pidieron la ayuda del llamado "Ojo de Halcón" en dos puntos diferentes para que determinara si la bola había botado dentro o fuera de la línea.

En la primera ventaja que disfrutó, el argentino consiguió imponer su calidad y se hizo con el primer set justo cuando se llevaban 40 minutos de partido.

Verdasco, a quien se le vio gesticular en repetidas ocasiones durante el encuentro molesto con su golpe de izquierda, volvió a dar señales de que iba a vender cara la derrota superando a Del Potro en el primer juego del segundo set, aunque le fue imposible romper ni una sola vez el servicio del argentino hasta que llegó el octavo juego.

El español no desaprovechó su oportunidad, esta vez sí, y se apuntó la primera ventaja de la que dispuso, con la que finalmente logró llevar el empate a un set al marcador tras endosarle un contundente 40-0 a su rival en el último juego, visiblemente contrariado por haber cedido su saque.

Con poco menos de una hora y veinte minutos disputados y el tercer y definitivo set por delante, Verdasco tuvo su primera prueba de fuego en el segundo juego, cuando ganó su servicio después de llegar al "deuce" y desaprovechar su primera ventaja.