El País
Descartados quedaron los fallos mecánicos. Ahora se da por seguro que el nieto de Joe y Rose Kennedy sufrió una "desorientación espacial" en una noche prácticamente sin luna y con bruma.
Washington, EU.- Fue el primer niño que se crió en la Casa Blanca. Aunque a los tres años tuvo la mala fortuna de tener que despedir, saludo militar incluido, el féretro que portaba los restos mortales de su padre asesinado. Era la maldición de los Kennedy, que ya se había cebado con la familia antes y lo haría después. Una maldición que también le alcanzó a él hace ahora 10 años.  La muerte a los 38 años de John John Kennedy el 16 de julio de 1999 no hizo más que agrandar la leyenda del único hijo varón del malogrado 35º presidente de Estados Unidos.

Su cadáver fue encontrado entre un amasijo de hierros en el lecho marino de las frías aguas cercanas a la elitista isla de Martha's Vineyard. La avioneta que pilotaba se estrelló en el mar -a tan sólo 12 kilómetros de la pista de aterrizaje- con su esposa Carolyn, y su cuñada, Lauren Bessette, a bordo.

Descartados quedaron los fallos mecánicos. Ahora se da por seguro que el nieto de Joe y Rose Kennedy sufrió una "desorientación espacial" en una noche prácticamente sin luna y con bruma.