Bagdad, Irak.- Las fuerzas estadounidenses en Irak anunciaron el domingo que habían capturado al presunto asesino de uno de sus aliados más cercanos, muerto el jueves pasado en la provincia de Al Anbar (oeste), mientras que una nueva oleada de violencia dejó 20 muertos en el país.
Al mismo tiempo, la principal formación chiíta, la del jefe radical Moqtada Sadr, aseguró que no buscaba derrocar al gobierno de Nuri al Maliki, bastante debilitado ya y a quien acaba de retirar su apoyo.

El sábado, los soldados estadounidenses detuvieron "a un presunto miembro de Al Qaida relacionado con el asesinato de jeque Abdul Sattar Abu Richa", el jefe tribal que había logrado movilizar al lado de los estadounidenses a las tribus de la difícil provincia de Al Anbar, según un comunicado de Estados Unidos.

El sospechoso Fallah Jalifa Hiyas Fayyas al Jumayli fue capturado durante una operación en la localidad de Balad, 75 km al norte de Bagdad.

El jeque Abu Richa fue asesinado el 13 de septiembre junto con tres de sus guardaespaldas en la explosión de una bomba cerca de su domicilio de Ramadi, la capital de Al Anbar.

Este jefe tribal respetado era el principal artesano de los reveses asestados desde hace varios meses a Al Qaida en la región y de la nueva estrategia de alianza con los ex insurgentes sunitas, presentada como "un éxito" por el comando estadounidense.

Abu Richa se había convertido en el interlocutor privilegiado de los responsables estadounidenses y había estrechado la mano al presidente George W. Bush durante su visita sorpresa a Al Anbar el 3 de septiembre.

Entre tanto, al menos veinte personas murieron este domingo en atentados suicidas en Irak, nueve de ellas civiles, informaron fuentes de los servicios de seguridad y médicos.

Una explosión se produjo en un lugar muy transitado del barrio mayoritariamente sunita de Mansur, en la capital, donde hay muchas tiendas, cerca del edificio Chadarchi, indicó a la AFP una fuente de la seguridad bajo anonimato.

Dos personas murieron por la bomba y siete más fueron heridas, según esta fuente.

Después estallaron violentos enfrentamientos entre los insurgentes y miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes.

Estos combates causaron siete muertos y 12 heridos, siempre según la misma fuente.

Todas las víctimas son civiles, precisaron a la AFP desde un hospital, donde confirmaron un balance de nueve fallecidos.

El sábado, diez personas perecieron en un atentado con coche bomba en un mercado del suroeste de la capital.

Por otra parte, ocho civiles, todos hombres, también murieron en otro atentado suicida perpetrado en un café de Tuz Jurmatu (180 km al norte de Bagdad), en la provincia de Kirkuk.

Un kamikaze hizo estallar los explosivos que llevaba en su chaqueta en medio de los clientes, según el adjunto del alcalde de esta localidad, Taleb Mohamad.

En Hilla (100 km al sur de Bagdad) un coronel de la policía y su hijo fueron encontrados muertos tras haber sido secuestrados por hombres armados. También un niño de seis años fue baleado mortalmente por un francotirador en Baqubha.