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México.- Los Zetas, grupo de sicarios del cártel del Golfo, planearon un ataque a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR.
De acuerdo con un informe, el objetivo era secuestrar y asesinar a los fiscales encargados de averiguaciones en contra del grupo delictivo y matar a los testigos protegidos que colaboran con la Procuraduría General de la República (PGR).

Karen, precisamente un testigo protegido por la dependencia, reveló que el plan incluyó una labor de inteligencia realizada por una célula que comandó, hasta antes de su captura, José Luis Reyes Enríquez, El Rex o Z-12; entre sus integrantes se encontraban taxistas de la ciudad de México.

El Rex o Z-12 era el comandante de los sicarios en la capital del país y fue el encargado de obtener toda la información sobre operativos que fuera a realizar la SIEDO contra el cártel del Golfo.

Según el testimonio de Karen, al cual tuvo acceso EL UNIVERSAL, otra de las funciones de El Rex era obtener credenciales de la Agencia Federal de Investigación (AFI) para asignárselas a los sicarios, así como placas para los vehículos que utilizaban.

Karen refiere también que El Rex guardaba cocaína que llegaba del sur y luego la trasladaba a Tamaulipas, primero a Valle Hermoso y de ahí a Nuevo Laredo, para pasarla posteriormente a Estados Unidos.

La versión de Karen señala que con el fin de atacar la SIEDO, en abril pasado Los Zetas reclutaron "muchos soldados" y se reagruparon en ciudades de Veracruz -Coatzacoalcos, Boca del Río y Cardel- y en Campeche.

Mientras, El Rex ubicaba lugares, agentes del Ministerio Público de la SIEDO y testigos protegidos para hacer un "baile grande".

El Rex, detenido en junio, trabajaba con células de sicarios en la zona metropolitana y con taxistas, los cuales tenían la encomienda de vigilar la sede de la Subprocuraduría o de las personas que les indicaran.