El equipo de Domenech se despide del torneo tras caer ante la anfitriona, que tampoco logra el pase a octavos<br>Foto: Vanguardia/AP
El País
El equipo de Domenech se despide del torneo tras caer ante la anfitriona, que tampoco logra el pase a octavos
No fue un castigo para Francia la derrota ante Sudáfrica, más pareció el día de la liberación, como si de una vacaciones accidentadas se tratase o un estresante vuelo intercontinental. Para los integrantes de la tricolor, fue una dulce derrota, vista la hiel que entre unos y otros, es decir entre todos han ido tragando haciéndole tragar a un país que vivía el nirvana de la multiculturalidad y la integración.

Francia ha dado en Sudáfrica cien pasos hacia atrás. Deportivamente, ha sido un fantasma con la sábana oscura; organizativamente, no ha sido; socialmente, ha resultado vilipendiada; nacionalmente ha sido repudiada. . Vuelta a empezar.

Domenech tiró por la calle del medio y prescindió de algunos de los boicoteadores. Daba igual la decisión. Fracia no tenía ánimo para ganar. Ni interés. Menos aún cuando encajó el primer gol en un clamoroso error de Lloris. Y mucho menos aún cuando Gourkuff fue expulsado por un codazo a su marcador. Entonces Francia se fue a l mostrador y pidió la tarjeta de embarque.

Sudáfrica si tuvo tiempo para soñar, para alimentar la utopía de clasificarse. Más aún cuando Uruguay hizo su gol ante México. Corrió más, mostró su ánimo incansable, a su mejor jugador Mphela, y por momentos amenazó con la goleada (tiro al poste incluido).

Francia, por orgullo, y por el carácter de Ribéry marcó su único gol en el Mundial. Y ahí murió el Mundial para Sudáfrica y comenzó el Mundial para Francia, de la mano de Laurent Blanc. No se va a aburrir. Ni trabajo le va a faltar. Sudáfrica y Africa en general deben reflexionar sobre lo que necesitan: entrenadores de prestigio o entrenadores que trabajen. Recuperar la chispa, el atrevimiento y el espíritu solidario. Ya van dos caídos Camerún y Sudáfrica. Habrá más.