El Universal
La operación de la firma en tierra azteca es de bajo costo, derivado de mano de obra barata
Al igual que Banamex para Citigroup, General Motors México (GMM) es la filial más rentable de la compañía estadounidense, por lo que analistas y funcionarios del sector coinciden en señalar que la empresa será clave en caso de que se le lleve a la quiebra.

"A la filial en México se ha tenido cuidado de no mencionarla en los discursos. Ni Obama ni la junta de directores de GM la refieren y yo creo que es así porque sería clave en caso de un proceso de quiebra al que sería sometida la firma", explicó Francisco Pascual, analista de Global Insight.

De acuerdo a reportes de consultoras en Detroit, la operación de GMM es de bajo costo, debido a que uno de sus costos fijos, el laboral, es de los más bajos en términos financieros, así como por la calidad que se consigue en los productos terminados.

Además, el costo de la producción es en pesos, pero los coches se venden en dólares.

"Con la sola paridad de monedas hay una alta rentabilidad, misma que se suma a la utilidad ya planeada", refiere un análisis de Global Insight.

De acuerdo a este despacho, en Estados Unidos un trabajador en una factoría tiene un salario promedio (incluyendo prestaciones de ley y bonos) de 70 a 75 dólares (945 pesos al tipo de cambio de ayer) la hora.

La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) informó que un operario en una planta mexicana tiene un salario promedio mensual de seis salarios mínimos (9 mil 972 pesos, algo así como 749 dólares al cierre de tipo de cambio de ayer).

De acuerdo con Francisco Pascual, esta enorme diferencia se debe a las grandes ventajas que los sindicatos en Estados Unidos obtuvieron a través de los años.

General Motors llegó a México en 1935. Su presencia en el país ha sido clave para el desarrollo de la industria automotriz local.

La compañía genera al día de hoy más de 10 mil empleos directos y más de 70 mil empleos indirectos en cuatro plantas. Éstas se ubican en Toluca, Estado de México; Ramos Arizpe, Coahuila; Silao, Guanajuato, y San Luis Potosí, SLP. Además, cuenta con oficinas corporativas en el Distrito Federal.

Desde esos activos industriales logró producir en 2006 más de medio millón de autos, mismos que 365 mil unidades tuvieron como destino el mercado de Estados Unidos.

Además, GM y GMM son un importante comprador de autopartes y componentes para las autopartistas que operan en el país.

En 2007 sus compras fueron del orden de los 11 mil millones de dólares, pero con la baja en la producción en varias plantas de la región del Tratado de Libre Comercio y Europa, sus ventas bajaron en 2008 a sólo 7 mil millones de dólares.

Pero mientras su filial industrial es calificada como rentable y goza de importantes inversiones, las ventas de sus automotores en el mercado mexicano no es saludable. GMM lleva ya más de 30 meses con ventas negativas. Esta debacle inició en 2007, pero lo peor aconteció durante los últimos seis meses. En ese lapso las ventas bajaron mensualmente más de 30% en promedio y su participación de mercado está bajo amenaza.

Hoy GM enfrenta un escenario de quiebra inminente del que no estará exenta la filial mexicana. En la oficina de comunicación aseguran que las inversiones anunciadas hace algunos meses se sostienen, pero no dieron comentarios sobre el futuro inmediato hasta no tener noticias desde Detroit.

Eduardo Solís, presidente de la AMIA, declinó dar comentarios sobre los posibles efectos de la quiebra de GM en México.

"No me voy a prestar a especulaciones. No hay nada decidido sobre el futuro de la empresa y no opinaré sobre escenarios inciertos", declaró.

Al cierre de esta edición tampoco había una declaración por parte del Sindicato General de Trabajadores de General Motors.