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México.- Con motivo del 50 aniversario de la telenovela en México, un grupo de actores se reunió para charlar sobre sus experiencias en el género, y coin-cidieron en señalar que nunca imaginaron que traspasarían las fronteras.
Para Lourdes Munguía, participar en cada melodrama significa como su primer trabajo, pues resaltó que se encuentra tan entregada a su profesión, que no se permite dar menos del 100 por ciento de su capacidad en cada interpretación.

Érika Buenfil, quien hará una pequeña participación en el melodrama "Amor sin Maquillaje", como la esposa de César Evora, anotó que inició la carrera hace 30 años, de la mano de su recién fallecida madre.

"No imaginé lo que iba a suceder tiempo después. Cuando no trabajo en telenovelas siento que algo me falta, porque sí te disfrazas de un personaje y vives cosas que jamás experimentarías en la vida, aunque a veces la realidad supera a las historias", comentó.

En su oportunidad, Guillermo Capetillo, quien ha colaborado en 10 historias de Televisa, siendo "Los Ricos También Lloran" una de las más significativas, apuntó que gracias a su labor como actor es conocido en otros países.

A su vez, dijo: "visité lugares que nunca supuse que existían". Consideró que su desempeño en "Rosa Salvaje" ha sido el más representativo, porque interpretó a dos personajes al lado de Verónica Castro.

Dichos histriones han vivido amores de telenovela mediante los papeles que han encarnado; sin embargo, en la vida real carecen de una pareja estable, como es el caso de Érika Buenfil.

"Me he vestido de novia en todos los melodramas que he hecho, no así en mi vida, pero ha valido la pena y la emoción de este momento que finalmente le transmites al público", indicó.

En ese sentido, Lourdes Munguía subrayó que los actores hacen realidad las fantasías de la gente.

En ocasiones, mencionó, toman decisiones correctas, y en otras no, pero sí han tenido la dicha de vivir un amor.

Finalmente, Alejandra Avalos platicó sobre la trascendencia de los villanos, al referirse que dejaron de ser estereotipados, pues hoy en día actrices de cara dulce e inocente pueden desarrollar un personaje de este tipo y hacerlo creíble, ganándose así el respeto del público.