Tras ser elevado a 2.200 metros de altitud por una avioneta Pilatus, Rossy saltó al vacío con sus alas de 60 kilos a la espalda, compuestas por cuatro motores a propulsión de Jet-Cat P200, que proporcionan un empuje de 22 kilos cada uno.
Tánger, Marruecos.- Un fallo mecánico frustró hoy el intento del "hombre-pájaro", el piloto suizo Yves Rossy, de volar de Marruecos a España con unas alas a reacción en su espalda, en lo que hubiese sido el primer vuelo intercontinental de estas características.

Según un portavoz de la compañía Webtel, organizadora del evento, el desafío se vio interrumpido a mitad de camino por una disfunción en las alas, que hizo que Rossy tuviese que dejarse caer en paracaídas en las aguas del Estrecho.

No obstante, puntualizó que el suizo, rescatado por un helicóptero, se encuentra en buen estado y será sometido a una revisión médica al aterrizar en España.

Ayer se realizó un ensayo de la operación de salvamento para evitar cualquier error de coordinación en caso de que sucediera una eventualidad como la de hoy.

Tras ser elevado a 2.200 metros de altitud por una avioneta Pilatus, Rossy saltó al vacío con sus alas de 60 kilos a la espalda, compuestas por cuatro motores a propulsión de Jet-Cat P200, que proporcionan un empuje de 22 kilos cada uno.

Después de varios minutos de vuelo, el suizo, piloto comercial de profesión, empezó a experimentar problemas mecánicos y, en su caída al mar, Rossy tuvo que desprenderse de su ala.

En declaraciones a Efe, el piloto ya había manifestado la dificultad de completar este vuelo, pero por razones climatológicas, no técnicas.

"El principal desafío de este vuelo es lograr que un pequeño ser humano como yo se adapte a los elementos; que sea capaz de alcanzar mi objetivo a pesar de las muchísimas y complicadas corrientes aéreas del Estrecho de Gibraltar" señaló.

Según Webtel, lo más previsible es que Yves Rossy no haga un nuevo intento de este vuelo intercontinental hasta el año próximo, debido a que las condiciones climatológicas serán, en lo que resta de 2009, más complicadas.

No obstante, la última palabra la tiene el piloto, que será quien decida cuándo es su próximo desafío.

Desde hace unos meses, Rossy se encuentra en proceso de desarrollar un sistema de vuelo más potente que le permitiría realizar acrobacias y permanecer en el aire períodos más largos.

En 2008, el "hombre-pájaro" sí consiguió un reto similar, el de cruzar el Canal de la Mancha entre Calais (norte de Francia) y Dover (sureste del Reino Unido).