LA JORNADA
México, D.F. .- A cien años de que el joven Alfonso Reyes publicó sus primeros textos y a 50 de que escribió los últimos, su obra literaria y su pensamiento siguen vigentes, sobre todo su interés por el crecimiento espiritual del individuo, el destino de México, de América y de la humanidad.
Esa vigencia es tal que, si Reyes viviera, por ejemplo, tendría opiniones de preocupación en torno a la política energética del gobierno, pues el escritor, pensador y diplomático fue pieza fundamental en la defensa del petróleo durante el régimen de Lázaro Cárdenas, e incluso pugnó por la creación de una gran empresa del ramo entre Argentina, Brasil y México.

Reyes, en concordancia con el pensamiento del general Cárdenas -agrega en entrevista el investigador Alberto Enríquez Perea- vio con claridad que el petróleo podía servir de plataforma para el desarrollo de los países de América Latina.

Hoy, sigue, Reyes también se mostraría decepcionado "de lo que ha perdido México", como su política exterior, y el investigador exclama: "Imagínese, él fue uno de los grandes constructores de la diplomacia mexicana".

Incluso, abunda, Reyes advertía que el "punto de referencia" que México era para el resto de países de América Latina podía perderse, con logros como el Estado laico y la separación con los intereses de la Iglesia.

Además, destaca, se percataba de que hacía falta "mayor generosidad" entre adversarios políticos y que debían buscarse medios para un diálogo civilizado, la concordia y el logro de acuerdos sustantivos para el bien del país.

Enríquez Perea, reconocido y prolífico estudioso de la obra del autor de Visión de Anáhuac, acaba de publicar la antología Alfonso Reyes, con selección y prólogo suyos, editada por Cal y Arena en la colección Los Imprescindibles y que será presentada este jueves.

Es una colección en realidad imprescindible, pues cuenta con antologías de figuras como Francisco Zarco, Manuel Gutiérrez Nájera, José Joaquín Fernández de Lizardi, Lucas Alamán, Vicente Riva Palacio, Ignacio Manuel Altamirano o Manuel Payno.

Construir una gran casa

Con sus más de 800 páginas, dice Enríquez Perea, Alfonso Reyes es un libro muy parecido al humanista: "Chaparrito, grueso y muy generoso". Y no es para menos, pues el seleccionador hurgó no sólo en los 26 tomos de las obras, sino en cartas no publicadas y otros documentos de diversos archivos.

En la antología se ofrecen ejemplos de textos sobre la diversidad de temas que le interesaron: desde México hasta España, Francia y Brasil, pasando por la idea de América, la creación poética, los griegos, el arte, el periodismo y las traducciones, entre muchos otros.

Reyes, continúa, fue un fundador de instituciones de largo aliento, como El Colegio de México, ya que su preocupación constante era el desarrollo integral del país.

"Fue un demócrata y un liberal, con preocupaciones sociales y visión de futuro. Tenía una visión de país y pensaba en la construcción de una gran casa en la que cupieran todos los mexicanos. Pero para eso, decía Reyes, había que poner buenas estructuras e instituciones."

Enríquez Perea recordó diversas etapas en la vida de Reyes (1889-1959), sus primeros textos publicados en 1908 , su salida de México y sus retornos esporádicos a lo largo de unos 25 años, y su regreso al país.

Durante sus residencias en el extranjero, Reyes vivió de 1920 a 1924 en España, de 1924 a 1927 en Francia, de 1927 a 1930 en Argentina y de 1930 a 1936 en Brasil.

En todos esos países vivió hechos históricos relevantes y con todos mantuvo una relación entrañable, tanto que las comunidades intelectuales y artísticas locales integraban al gran escritor y pensador mexicano.

Entre los creadores que conoció y lo reconocieron figuran nombres como José Ortega y Gasset, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Max Aub y Juan Rejano.

Es más, recuerda Enríquez Perea, para intelectuales como José Gaos Reyes es uno de los pensadores más grandes en lengua española. Para el propio investigador, Reyes es el más grande pensador mexicano.

La antología Alfonso Reyes será presentada este jueves 15 a las 7 de la noche en el Centro Cultural Isidro Fabela (Casa del Risco, Plaza San Jacinto 15, San Angel), con la participación de Adolfo Castañón, Evodio Escalante, Héctor Perea y el antologador.