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México.- La memoria luce intacta y combina con ese gesto serio, de hombre mesurado. Benjamín Galindo, auxiliar técnico del Cruz Azul, empapa la casaca como antaño. Se queda a trabajar con los porteros y afina la puntería que lo caracterizó desde su debut, en septiembre de 1979.
Mañana, la rueda de la fortuna lo vuelve a ubicar en un Chivas-Cruz Azul, dos equipos en los que alcanzó el status de campeón como jugador y en los que, igualmente, presume activa participación detrás del pizarrón.

"En lo personal me enriquece haber estado primero como jugador en los dos equipos y luego ser parte del cuerpo técnico. Es una riqueza muy grande que no se compra en la vuelta de la esquina. He sido afortunado en ese sentido", reflexiona Galindo.

"Primeramente tienes la fortuna de salir campeón con el Guadalajara, cuando a mí me compran de Tampico, de 17 años. Y tuve la suerte de ser campeón. Después de dejar al Santos Laguna, vengo a Cruz Azul en 1997-98 y también salgo campeón. Entonces coinciden muchas cosas", celebra Benjamín.

Unico con esos antecedentes en el actual Cruz Azul, prosigue: "La final Chivas-Cruz Azul, en 1986, luego la final como cruzazulino, en la que nos tocó León. Son cosas que pueden coincidir en estos dos grandes equipos, en los que he estado muy a gusto", recuerda.

Superada la etapa de futbolista, Galindo elige la carrera de DT. Y esa posibilidad se la da Chivas, donde podría alcanzar la posibilidad de entrenar al rebaño sagrado.

"Después de mi carrera profesional, siempre pensé seguir ligado en el futbol y así fue. Se me brinda una oportunidad tras seis meses de mi retiro con Guadalajara y ahí es donde me integro al cuerpo técnico".

Posteriormente, Galindo respalda el trabajo de Eduardo de la Torre -entonces técnico Chiva y actual vicepresidente deportivo de Cruz Azul- y, más adelante, de Hans Westerhof.

"Tuve ese proceso hasta convertirme en técnico de Chivas. Ahora nuevamente estoy en una gran institución, en la que también fui campeón. Y sientes cariño por los colores, que me dieron la ocasión de seguir disfrutando el futbol por dos años más".

-¿El corazón no te traiciona?-

"No, yo creo que uno es profesional. Ahorita me debo a Cruz Azul y voy a hacer todo lo posible por ganar el partido, de suma importancia para la institución".

Benjamín nunca se caracterizó por las cábalas, mas comparte esa devoción que cultiva desde que era deportista profesional.

"Como jugador siempre me persignaba, nada más. Esa, para mí, no es una cábala. Es algo en lo que crees. Para mí todos los juegos son iguales, independientemente de que la gente los hace más interesantes."