Durban.- Franz Beckenbauer fue la cara visible del Mundial de fútbol de Alemania 2006. En Sudáfrica 2010 un hombre de barba gris, ojos pícaros y gafas que le dan un aspecto intelectual es el encargado de sonreírle a la prensa mundial: Daniel Alexander "Danny" Jordaan.
El director general del comité organizador del Mundial 2010 intentó en dos oportunidades que Africa obtuviera por primera vez en la historia la organización del máximo evento futbolísitico del planeta.

La primera vez fracasó a manos de Beckenbauer y su equipo. El segundo intento funcionó, esta vez con la ayuda del "Kaiser". Ambos se conocen desde hace mucho tiempo.

En su juventud, Jordaan, casado y padre de dos hijos, fue un fanático del cricket y el fútbol, pero nunca logró el éxito de su colega alemán.

El comprometido maestro comenzó su carrera política como activista del hoy gobernante Comité Nacional Africano (ANC) de Nelson Mandela.

Tras la llegada de la democracia en 1994, con Mandela como primer presidente negro en Sudáfrica, Jordaan ocupó una banca en el Parlamento. Sus contactos políticos aún le sirven hoy en día.

Tres años más tarde se convirtió en director general de la Federación de Fútbol de Sudáfrica (SAFA), puesto que aún ocupa hoy.

Tras el fracaso de 2000 se lanzó pleno de confianza a un segundo intento por llevar el Mundial al continente africano. Tras una labor incansable, en mayo de 2004 logró en Zúrich su objetivo cuando el presidente de la FIFA nombró a Sudáfrica ganador para albergar el Mundial de 2010.

Desde ese momento Jordaan debe convencer permanentemente a pesimistas y escépticos de que Sudáfrica está en condiciones de albergar el Mundial de fútbol. Su meta es cambiar la imagen negativa del continente africano a través del torneo.

Jovial, encantador y siempre accesible, Jordaan intenta desde hace años convencer a los escépticos de todo el mundo del futuro éxito africano.

Desde el punto de vista financiero, ya valió la pena. Jordaan, director de la candidatura; el presidente del comité organizador del Mundial, Irvin Khoza; y el presidente de la Federación de Fútbol de Sudáfrica, Molefi Oliphant, recibieron un adicional de más de mil millones de dólares de la SAFA, fuertemente endeudada.

Aunque los pagos fueron en gran medida aprobados por la opinión pública, sin embargo, hace pocas semanas se desató un escándalo cuando Khoza y otros cuatro miembros de la comisión de patrocinadores de la primera liga de fútbol (PSL) querían recibir más de 22 millones de dólares en forma de suplemento por un lucrativo contrato publicitario de más de cinco de años.