Humberto Vázquez Galindo / Enviado
Huelva España.- Maribel Verdú habló con Vanguardia sobre México y su pasión por el cine
Mujer enigmática y frágil princesa, santa y revolucionaria, provocadora y virgen de los afligidos, guerrillera y espía, celestina y drogadicta, mujer fatal y chica de pueblo; son sólo algunos de los personajes a quien ha dado vida Maribel Verdú a lo largo de una prolífica carrera en la que, como camaleón, ha mudado de piel, para interpretar una lista enorme de disímiles personalidades en más de 60 películas.

Por esta y otras razones, que tienen que ver todas con el talento, la presencia de Maribel Verdú en el Festival no podía pasar desapercibida.

Desde su llegada a la Casa Colón, la sede oficial, todos sus movimientos son seguidos por un numeroso grupo de periodistas que intentan robarle una declaración a la mujer que recibiría más tarde el premio Ciudad de Huelva, en homenaje a su trayectoria.

Como si fuera una procesión religiosa, la actriz se mueve en medio de la algarabía, los destellos de las cámaras, los aplausos y las preguntas. Maribel, quien parece una imagen religiosa transportada hasta el altar, se abre paso entre la multitud y puede llegar a la sala de prensa que luce, al contrario de otros días, llena de bullicio.

En el lugar, el suave rumor de voces que están a la espera guarda silencio cuando ella cruza la sala. Los presentes la miran atónitos, le sonríen, le hacen reverencia y le entregan un aplauso por adelantado.

Ataviada con un entallado vestido blanco con negro, Maribel irradia carisma y belleza, con su presencia deja claro por qué uno de los presentes le insiste en que ella es un símbolo sexual en España.

Fuera del goce estético, a todos les queda muy claro que tiene enfrente a una de las actrices más talentosas de la madre patria y el festival se lo hace saber con un premio especial a quien consideran un vínculo entre el cine latinoamericano y el cine europeo.