El País
"Las cosas han cambiado mucho y Gekko ya ha salido de la cárcel, mucho antes de que Maddoff entrara en ella", ironiza. "La película será un reflejo de lo que ha pasado en los últimos años en el mundo financiero hasta llegar al hundimiento de los mercados", afirma Douglas. Le acompañarán en el reparto de la película Javier Bardem y Shia LeBeouf.
Barcelona, España.- Relajado, risueño y dueño de ilimitadas dosis de amabilidad, Michael Douglas (New Brunswick, Nueva Jersey, 1949) habla de una película mientras ya piensa en otra. El actor que inmortalizó hace 22 años al inolvidable Gordon Gekko del Wall Street de Oliver Stone estrena hoy en España Más allá de la duda, remake firmado por Peter Hyams de aquel filme de Fritz Lang que en 1956 protagonizaron Dana Andrews y Joan Fontaine. Un thriller en el que un periodista se autoinculpa de un crimen para atrapar a un fiscal (Douglas) que amaña pruebas para ganar juicios. Pero la perspectiva de volver a meterse en la piel del tiburón financiero Gordon Gekko -papel que le valió el Oscar al mejor actor en 1987- tiene ya atrapada a la estrella estadounidense.

Michael Douglas está de vacaciones en Mallorca con su esposa, Catherine Zeta-Jones, y sus dos hijos pequeños, y ha decidido echar una mano a Hyams en la promoción de su nueva película, pero no puede evitar volver una y otra vez a Money Never Sleeps, segunda parte de Wall Street: "El de Gekko era uno de esos papeles buenos, con muchos diálogos, de los que no abundan para los actores de cine, que habitualmente lo que hacen es mirar una y otra vez a cámara", recuerda el actor encantado de volver al personaje 20 años después y con un paisaje financiero completamente diferente al de 1987.

"Las cosas han cambiado mucho y Gekko ya ha salido de la cárcel, mucho antes de que Maddoff entrara en ella", ironiza. "La película será un reflejo de lo que ha pasado en los últimos años en el mundo financiero hasta llegar al hundimiento de los mercados", afirma Douglas. Le acompañarán en el reparto de la película Javier Bardem y Shia LeBeouf.

En estas dos décadas pasadas desde el estreno de Wall Street, Michael Douglas ha tenido tiempo suficiente para recuperarse del bulling al que Oliver Stone le sometió durante el rodaje, según contó el actor. "Ha pasado el tiempo y veo las cosas de manera diferente. Oliver te pone a prueba. Muchos directores se comportan como padres con los actores, les protegen, Oliver Stone no. Él te reta y eso puede crear a veces confusión. Pero no cabe duda de que su historial con los actores es increíble. Ahí están James Woods en Salvador, Charlie Sheen en Platoon, Tom Cruise en Nacido el 4 de julio o, Kevin Costner en JFK".

El cine ha dejado de ser una prioridad en la vida de Michael Douglas, que en 2008 no estrenó ninguna película. "Desde que me casé con Catherine y tuve una nueva familia con dos niños pequeños procuro no trabajar demasiado. Me reservo tiempo para mí", explica, y se extiende contando la vena artística de sus retoños, Dylan de ocho años y Carys de seis, a la que trata de imitar bailando sentado en el sofá de una suite de un hotel de lujo de Barcelona. "A partir de septiembre las cosas cambiarán un poco porque inicio el rodaje de Wall Street 2", dice resignado.

Y hay más. Cuando abandone al personaje de Gordon Gekko (su compañía tiene dos producciones cinematográficas pendientes) se meterá en la piel del que fuera popular pianista y extravagante showman estadounidense Liberace bajo las órdenes de Stephen Soderbergh, con el que ya rodó Traffic en 2000. "Matt Damon interpretará el papel de mi joven amante", informa. Y remata para incrédulos: "Con el vestuario y un poco de maquillaje doy el papel".

Su labor como embajador de buena voluntad para Naciones Unidas en temas de desarme asegura interesarle más que el cine. "De hecho, mis prioridades", dice, "son: primero mi familia, luego mi trabajo para la ONU y al final el cine". Se muestra encantado con el acuerdo preliminar alcanzado entre E y Rusia para que ésta reduzca en los próximos siete años sus arsenales nucleares. "Lo de Corea del Norte e Irán son problemas puntuales, pero que Rusia, con el 95% de las armas nucleares del mundo, haya aceptado reducirlos es muy importante. Es la oportunidad para un cambio", sentencia serio.