Durante su discurso de clausura, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, afirmó que la cumbre "ha reflejado el deseo de la gente de los países no alineados de conseguir una forma mejor de reducir la brecha entre los pobres y los ricos".
Sharm el Sheij, Egipto.- El Movimiento de los No Alineados (NOAL), en busca de identidad desde el fin de la Guerra Fría, ha reclamado un hueco propio para los países que permanecen alejados de los centros de decisión de la escena internacional.

Así quedó de manifiesto al clausurarse en la localidad egipcia de Sharm el Sheij la XV cumbre del NOAL que entre ayer y hoy escuchó a medio centenar de jefes de Estado y de Gobierno, de países tan dispares como Libia, India, República Dominicana o Sudáfrica.

Durante su discurso de clausura, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, afirmó que la cumbre "ha reflejado el deseo de la gente de los países no alineados de conseguir una forma mejor de reducir la brecha entre los pobres y los ricos".

El presidente cubano, Raúl Castro, que traspasó la presidencia de la cumbre a Egipto, inauguró ayer, miércoles, la reunión con una intervención en la que reclamó la plena vigencia de este movimiento, nacido en 1961.

Castro pidió el fin del unilateralismo de las naciones desarrolladas y una solución a la actual crisis económica y financiera consensuada mediante un verdadero diálogo internacional en el que todas las naciones tengan un espacio para decidir.

Muchas cosas han cambiado en el tablero internacional desde el nacimiento de NOAL. Tanto que hasta uno de los países fundadores, Yugoslavia, ya no existe.

De acuerdo con los discursos hechos en esta cumbre, el contrapeso que los No Alineados querían hacer entre el bloque soviético y el capitalista, hoy quiere ser un contrapeso frente al unilateralismo de las potencias desarrolladas.

Así, la mayoría de las intervenciones coincidieron en reclamar el multilateralismo y denunciar la culpabilidad de Occidente en la crisis económica actual, que a quien más afecta es a las naciones en desarrollo, reivindicaron.

Sin embargo, el líder libio, Muamar El Gadafi, fue quien más lejos llegó en sus reivindicaciones.

Gadafi reclamó la creación de un Consejo de Seguridad en el seno del NOAL, tras criticar la, en su opinión, falta de democracia en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para el que pidió la inclusión de un miembro por la Unión Africana, al tiempo que calificó de "reunión social" la Asamblea General de la ONU.

Otros mensajes que tuvieron amplio eco entre los líderes y que contaron con su propia declaración fueron el rechazo al embargo económico que pesa sobre Cuba y la necesidad de avanzar en el proceso de paz en Oriente Medio con la creación de un Estado palestino.

Igualmente, hubo un rechazo generalizado, tal y como refleja el documento final aprobado, al golpe de Estado que destituyó al presidente hondureño, Manuel Zelaya, el pasado 28 de junio.

Al margen de la cumbre también hubo tiempo para los encuentros bilaterales.

El hecho más notable fue la reunión hoy de los primeros ministros de India, Manmohan Singh, y Pakistán, Yusuf Razá Gilani, cuyos países son potencias nucleares que se han enfrentado militarmente en el pasado por sus reivindicaciones sobre el territorio de Cachemira.

Singh y Gilani se reunieron durante varias horas en un hotel y emitieron un comunicado conjunto en el que coincidieron en luchar contra el terrorismo, al margen de las disputas que les separan.

Por su parte, el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, y el de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, firmaron un acuerdo para el inicio de relaciones diplomáticas plenas.

En un centro de convenciones enfriado por el aire acondicionado al resguardo de las altas temperaturas y la fuerte humedad de esta localidad del extremo sur de la península del Sinaí, 112 delegaciones, de los 118 miembros que componen el NOAL, completaron sus intervenciones antes de lo previsto.

Las reuniones ministeriales previas se clausuraron antes de tiempo y en la cumbre presidencial la mayoría de líderes se ciñeron a sus siete minutos de intervención estipulados, a excepción de Gadafi, Castro y el presidente egipcio, Hosni Mubarak, cuyo país asume la presidencia durante los próximos tres años.

A la reunión asistieron medio centenar de jefes de Estado, fundamentalmente de Africa y Asia, continentes que concentran la mayor representación con 53 y 38 miembros de esta organización, respectivamente.

La próxima cita tendrá lugar en Irán, en principio dentro de tres años.