Mexicana sería deportada de EU por crueldad hacia su mascota

Internacional
/ 11 septiembre 2020

Cuando María llevó a Muffy a Servicios Animales creyó hacer lo correcto, pero meses después las autoridades de Dallas la detuvieron por crueldad animal

La migrante mexicana María Flores está al borde de la deportación, tras haber sido acusada de crueldad animal por omisión. Ella decidió entregar a su perrito Muffy a Servicios Animales en Dallas, Texas, porque no podía pagar el tratamiento veterinario que requería, pero las autoridades determinaron que había sido negligente porque no lo cuidó durante mucho tiempo y esto causó que le tuvieran que amputar una de sus patas.

Todo comenzó en enero de este año, cuando el pequeño Muffy, un perrito maltés color blanco, presentó problemas en una de sus patas traseras, María lo llevó al veterinario para que lo revisaran y ahí le dijeron que el tratamiento que requería costaba más mil dólares.

La familia de María no podía pagar ese dinero, así que lo trataron con violeta de genciana, pero al ver que no mejoraba, decidieron llevarlo a Servicios Animales para dejarlo porque  no podían hacerse cargo de él.

Ahí terminó la pesadilla para Muffy, pero comenzó la de María.

MUFFY PERDIÓ SU PATA PORQUE SUS DUEÑOS LO DESCUIDARON

La historia fue publicada originalmente en Al Día Dallas, donde la periodista Imelda García reconstruyó el caso mostrando todas sus aristas, ya que la situación que vive María pone en evidencia los contrastes culturales que hay entre la población mexicana y la estadounidense respecto al trato que se da a los perros.

María es originaria de la Ciudad de México, vivía cerca de la zona de Cabeza de Juárez, en la alcaldía Iztapalapa, pero decidió buscar el sueño americano y así llegó como indocumentada a Estados Unidos, donde tuvo dos hijos que son ciudadanos estadounidenses. 

Muffy, que actualmente tiene 10 años,  llegó a la familia Flores hace cinco años, y era tratado como muchos perros aquí en México, sin todos los cuidados y atención que necesita. Lamentablemente en algunas zonas del país todavía es común ver mascotas que viven en las azoteas o canes que no tienen un hogar y deambulan en las calles.

Cuando María llevó a Muffy a Servicios Animales creyó que estaba haciendo lo correcto, pero meses después las autoridades de Dallas la detuvieron por crueldad animal, que es un delito grave de tercer grado, que amerita de 2 a 10 años de prisión.

El personal de Servicios Animales determinó que la familia había cometido negligencia y  omisión en la forma en que trataron al pequeño Muffy, ya que tenía nudos en todo su pelo así como una infección en la piel con pústulas y gusanos, todo esto fue lo que causó que se le rompiera el tendón de Aquiles de su pata trasera. 

Al perrito de 10 años le tuvieron que amputar su pata debido a las lesiones que presentaba.  Además, tenía pulgas, sarro en los dientes y pesaba menos de lo que debía, lo que mostraba que durante un largo periodo no fue cuidado como debía.

MARÍA, EN LA MIRA DEL ICE PARA LA DEPORTACIÓN

Imelda García explicó a La Silla Rota que cuando detuvieron a María las autoridades se dieron cuenta de que no tenía documentos y fue reportada a la autoridad migratoria.

"Los abogados de María lograron que se bajara el crimen a un delito menor, pagaron la fianza, la liberaron, pero la entregaron a migración. Actualmente está en el centro de detención esperando una audiencia con un juez de migración para ver si le permiten quedarse o le ponen una multa y en un tiempo se decide si se deporta o no", detalló.

María fue aprendida por el ICE el 30 de agosto, pero el 10 de septiembre un juez le fijó una fianza de 5 mil dólares para que pudiera salir del centro de detención, en tanto el proceso sigue su curso, por lo que su deportación está latente.

La historia de Muffy tuvo un final más feliz, ya que a pesar de haber perdido una de sus patas, el can recuperó su estado de salud y fue adoptado en mayo pasado, aunque no se conocen más detalles porque hay una investigación en curso.

García indicó que al hablar con la familia de María, ellos le dijeron que no habían hecho nada y que no entendían por qué los estaban persiguiendo las autoridades de Dallas.

Sin embargo, las leyes y la  manera en la que la población de esta ciudad de Texas trata a sus mascotas es muy diferente a como se hace en México. García señaló que en Dallas el delito de maltrato animal es muy grave y que está prohibido que la gente saque a pasear a su perro sin correa, lo tenga en condiciones inadecuadas o lo use para tener crías y venderlas.

La periodista de Al Día Dallas dijo que el caso de María representa una llamada de atención para los migrantes que viven en Estados Unidos, ya que hay leyes que protegen a los animales. 

Asimismo,  hay programas de apoyo para la población que no puede atender a su perrito, "pero eso no lo sabe nuestra gente y esa es una labor que hacemos mucho en Al Día, en el periódico en español, decirles ´oye hay esto, hay estos recursos, ten cuidado´.  Porque jamás nadie se puede imaginar que te pueden deportar porque no pudiste curar a tu perro, es algo que no te cruza por la cabeza", destacó García.