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Las problemáticas económicas mundiales

Opinión
/ 15 octubre 2021
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Ayer se anunció que la frontera entre México y Estados Unidos se abriría en noviembre, como un paso más para el regreso a la normalidad y la reducción de los daños económicos, que conforme pasa el tiempo, son mayores. De esto no hay duda. De acuerdo a datos de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, la pérdida económica para los negocios fronterizos del lado americano ya rebasa el 60 por ciento del capital invertido. Es más, el 40 por ciento de los negocios que había antes del inicio de la pandemia ya desaparecieron en esa región.

Volver a la normalidad, o lo que es lo mismo, a los niveles económicos previos a la pandemia, se ha vuelto más que una necesidad, una obligación porque la recuperación económica no ha podido llegar con lo que se ha hecho hasta ahora, y como se ven las cosas, no llegará pronto. Por ello, los gobiernos a nivel mundial están diseñando nuevas estrategias para crear una recuperación económica duradera. Sin embargo, esto no será fácil porque hay cambios radicales en algunos sistemas productivos mundiales, que afectarán la forma en que las empresas internacionales operan y desde luego, en que esos productos son consumidos. A continuación, mencionaré a nivel internacional algunos de los principales problemas que estaremos viendo en el futuro inmediato y que tendrán un efecto importante sobre el crecimiento económico de México.

China enfrenta el mayor reto de su historia moderna, si se toma en cuenta que 8 de cada 10 productos consumidos en el mundo tienen un componente chino, y que hoy hay escasez de varios insumos que van desde litio hasta microprocesadores, las proyecciones indican que China perderá este dominio de la producción mundial. Al menos 20 países han decidido empezar a desarrollar proyectos para reemplazar importaciones del coloso asiático. México, Estados Unidos y Canadá ya acordaron la construcción de una planta productora de microprocesadores que serán fabricados en esta región del mundo totalmente para evitar la dependencia y la interferencia de estos componentes claves para varias industrias. Se habla también de que la propia empresa Apple está buscando localizaciones en América Latina para evitar conflictos como lo sucedido con Huawei. El mundo de los productos electrónicos está en total reconfiguración y se espera que China deje de ser dominante en los siguientes doce años.

Japón fue el primer país que anunció que no habría más restricciones internas por el COVID-19 y que ellos aprenderían a convivir con el virus. Sin embargo, no hay todavía un regreso al sistema económico previo a la pandemia. Por ejemplo, no se permite el turismo internacional todavía, no hay una apertura del comercio internacional y prueba de ello es que este país es uno de los principales nudos en donde los contenedores y cargueros están detenidos por la lentitud con que se descargan mercancías en los puertos nipones por las restricciones en cuanto al número de trabajadores que pueden operar en los puertos. A partir de aquí se puede identificar un problema comercial mundial que no se resolverá al menos en los siguientes 12 meses.

Europa tiene sus propios problemas, y muy graves, ya que su propia organización geopolítica, la vuelve un rompecabezas económico. Para colmo, las recientes elecciones de Alemania complican aún más la situación porque se ha dejado de lado temporalmente el debate sobre las ayudas que el Banco Central Europeo da a la banca comercial en diferentes países para aliviar la problemática de la pandemia. Al igual que Estados Unidos, ya no habrá nuevos apoyos, y los que están se retirarán paulatinamente a partir de enero de 2022, y con esto se espera que el desempleo se incremente, poniendo nuevamente a mucha gente en una situación difícil, pero sólo en los países con las economías más débiles como Portugal, España y Grecia. Los países de Europa del Este como Polonia y Rumania han resistido con cierta fortaleza económica las consecuencias de la pandemia. El reto será lograr la estabilidad del euro, recuperar industrias que se habían ido a China y reducir la escasez de productos alimenticios que, en la actualidad, es el problema más delicado para toda la región, hay pocos alimentos disponibles y no se pueden distribuir por falta de traileros principalmente.

América Latina es un desastre económico. Aparte de ser la región más golpeada por el COVID-19 en términos de mortandad y contagios, las economías de países como Haití, Venezuela y Bolivia están devastadas. Las hordas migratorias están ocasionando todo tipo de disturbios en los países por donde pasan. La situación no va a cambiar al menos el siguiente año. En esta región del mundo, el número de pobres se incrementó en más del 15%, y el ingreso real se redujo un 20%. La inflación está cerrando el año con tendencia a dos dígitos en Brasil. Argentina sigue en grave estrés económico desde antes de la pandemia y tampoco se vislumbra una recuperación rápida porque pedir prestado ahora, con todo lo que ya se debe, es prácticamente imposible. América Central enfrenta además el reto de la violencia social (junto con una parte importante de México), la escasez y falta de empleos. Las migraciones de países como Honduras, El Salvador y Nicaragua hacia Estados Unidos, forman parte ya del fenómeno de “las caravanas”, que nuestro país ha tenido que contener como requisito para recibir ayuda de Estados Unidos. La crisis humanitaria y sanitaria derivada de los movimientos migratorios no acabará hasta que se encuentre una solución económica en esos países para evitar que la población siga realizando estos movimientos sociales.

De África no hay mucho que decir, no hay información ni tampoco dinero en sus países para paliar el gran daño ocasionado por la pandemia. Sin embargo, parece que este continente no figura en ninguna de las estrategias internacionales de regreso a la normalidad.

México tiene en sus manos oportunidades únicas en cuanto a la inversión se refiere, la reconfiguración económica mundial puede hacer que se atraigan empresas que antes estaban en China. La pandemia dejó como enseñanza clara que la especialización productiva por más rentable que sea, no tiene que ser en un solo país. La inversión debe diversificarse para generar beneficios en seguridad de abastecimiento a menor riesgo, al menos eso dicen los datos que nos trajo el COVID-19. Hacer y tener son la clave del éxito.

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