La Jornada
Ya se pidió el apoyo de Ejército y Marina en Tamaulipas y NL, revela Suárez Coppel. Instalaciones de la cuenca de Burgos, entre las más afectadas; delincuentes impiden el acceso de personal. Siete trabajadores han sido secuestrados, informa el funcionario ante la Permanente
Ante integrantes de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Juan José Suárez Coppel, reconoció que el crimen organizado obstaculiza el trabajo de la paraestatal en Tamaulipas y Nuevo León, por lo que la empresa se ha visto obligada a pedir el apoyo del Ejército y la Marina para resguardar las instalaciones de la cuenca de Burgos, donde delincuentes impiden con frecuencia el acceso del personal y han secuestrado a siete trabajadores, de los que nada se sabe desde hace un mes.

En respuesta a una de las muchas preguntas que senadores y diputados le formularon durante su comparecencia, Suárez Coppel aclaró que la mayor problemática se presenta en la zona del Pozo Gigante Uno, y rechazó que éste haya sido tomado por grupos armados, aunque expuso que el problema es muy amplio.

El director general de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil, explicó a su vez a los legisladores que se complica la operación en la zona norte de Tamaulipas y de Nuevo León, porque aunque no se ha llegado a la toma de las instalaciones, los delincuentes bloquean e impiden la entrada del personal en algunas regiones de Burgos, el rico yacimiento productor de gas.

Detalló que entre los secuestrados están cinco trabajadores de Pemex y dos más que laboran para la contratista Tecpetrol, en cuenca de Burgos. Elementos de la Marina y el Ejército actúan de manera permanente en la zona y se pidió apoyo también a la Secretaría de Seguridad Pública, recalcó.

El diputado priísta Jorge Carlos Ramírez Marín expuso al final de la comparecencia que es muy grave la situación, ya que el funcionario prácticamente nos confesó que no pueden hacer nada. Dijo que, en privado, uno de los asesores de Suárez Coppel le informó que el Gigante Uno está cerrado, ya que no hay condiciones de seguridad para que el personal labore.

Al final de la comparecencia, Ramírez Marín pidió a Suárez Coppel y a Morales Gil que hagan llegar a la Comisión Permanente la información de las pérdidas que representa para Pemex el accionar de la delincuencia organizada ya que, les dijo, cerrar una planta de bombeo o un centro de distribución, o peor aún, un pozo, tiene un costo.

Demandó asimismo información sobre la erogación económica que representa para Petróleos Mexicanos las medidas de seguridad para proteger las instalaciones de la paraestatal.

El derrame en el golfo

Durante la comparecencia ante la Tercera Comisión de la Permanente, Suárez Coppel aseguró que la construcción de la refinería de Tula va y va a tiempo, ya que a pesar de los vestigios arqueológicos en los terrenos hidalguenses destinados al proyecto, se ejecutará en los tiempos programados.

Los diputados David Penchyna, del Revolucionario Institucional, y Mario di Costanzo, del Partido del Trabajo, interrogaron al director de Pemex sobre las previsiones de la paraestatal para exploraciones en aguas profundas, luego del derrame de British Petroleum en el Golfo de México.

Suárez Coppel aseguró que Petróleos Mexicanos está preparado para responder, aun en el peor de los escenarios, a los efectos de ese derrame, aunque la situación actual de la mancha de crudo y la circulación de las corrientes dominantes en la zona indican que la probabilidad de que la mancha se desplace a costas mexicanas es baja.

Insistió en que Pemex cuenta con las medidas necesarias para la perforación, tanto en aguas profundas como someras. El funcionario evadió varias de las preguntas que Di Costanzo le formuló en torno a la relación de la paraestatal con British Petroleum, pero ante la insistencia del diputado del PT contestó que sólo hay un convenio de colaboración tecnológica con la trasnacional.

Di Costanzo preguntó también al titular de Pemex sobre los aumentos constantes en el precio de las gasolinas y le pidió precisar cuánto cuesta producir un litro del combustible en México y los nombres de las compañías extranjeras a las que se compra ese insumo, pero Suárez Coppel declinó responder. No venía preparado, pero además sería irresponsable empezar a tirar cifras de las que no estoy ciento por ciento seguro.

Es inaudito e inaceptable, dijo el petista. Lo manejan como dato de seguridad nacional y no lo quieren dar a conocer porque quedaría en evidencia que el precio de la gasolina en México está inflado. Agregó que ocultan nombres de importadoras porque se compra gasolina de mala calidad en el mercado negro.