José Antonio Román / La Jornada
México está obligado a tener una política de recuperación y aprovechamiento de talentos, señaló el asesor regional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Andrés Solimano, quien reveló que estimaciones de diversas instituciones nacionales hay unos 500 mil mexicanos talentosos que según residen en el extranjero, principalmente en Estados Unidos, ya sea en programas de investigación o como inversionistas o empresarios.
Subrayó la importancia que tendría para el desarrollo nacional que estos migrantes talentosos tuvieran vínculos profesionales y de trabajo organizado en su país de origen, al que aportarían experiencia, conocimiento y contactos que han logrado en el extranjero.

En este sentido, Yevgeny Kuznestov, del programa del Conocimiento para el Desarrollo del Banco Mundial, comentó que un programa de vinculación con estos talentos ayudaría al país a depender menos de las remesas que envían los migrantes. "Hay que admitir que México no es reconocido en Estados Unidos y Canadá por sus talentos, pero debe serlo porque medio millón de personas con educación superior viven en esos países, lo que es muy comparable con los números de cerebros que exportan países como la India o China", dijo.

Ambos expertos, entrevistados en la tercera Conferencia Internacional sobre Relaciones Estado-Diáspora: Redes de Migrantes Altamente Calificados, realizada en la cancillería mexicana, expresaron que ese fenómeno tiene hoy multiplicidad de aristas que lo han convertido en un campo de estudio amplio y complejo.

Se estima que debido a las condiciones precarias para el desarrollo de la investigación, el escaso empleo y la poca retribución económica, México pierde uno de cada tres estudiantes formados en el extranjero. De acuerdo con metas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, la meta era regresar a mil 600 de los 3 mil 500 ex becarios que residen fuera del país.

Y aunque el porcentaje de fuga de talentos en México está calculado en sólo 5 por ciento, el fenómeno repercute porque el número de científicos y tecnólogos en el país es reducido.

En otras naciones más avanzadas, el 5 por ciento no es significativo, pero en el caso de México, que tiene una comunidad científica muy pequeña con relación al número de habitantes, este porcentaje sí es muy representativo, por lo que es necesario buscar estrategias para recuperar esos talentos.