Paris, Francia.- La trigésimo cuarta edición de la Feria Internacional francesa de Arte Contemporáneo (FIAC) abrió ayer sus puertas en varios puntos de la capital de Francia, París, con el objetivo de mostrar un panorama del arte moderno y con un interés especial por las ideas creativas que recién empiezan a emerger.
Un patio del Museo del Louvre, la sala de exposiciones del Grand Palais y los jardines de las Tullerías son los recintos en los que 179 galerías de 23 países instalaron sus obras.

La Feria Internacional de Arte Contemporáneo no se propone como el encuentro comercial de creaciones más importante del mundo; sus promotores son partidarios de trasladar a los visitantes lo moderno, según el comisario del encuentro, Martin Bethenod.

El Grand Palais acoge más de un centenar de galerías con una panorámica del siglo XX y también series monográficas, como las creaciones eróticas de Francis Picabia o la confrontación de obras de Warhol con las de Montana y Moffett.

En el recinto, los visitantes podrán ver, y eventualmente comprar, piezas de Pablo Picasso, René Magritte o Jean-Michel Basquiat.

Por segundo año consecutivo, la organización ha montado en uno de los patios del Louvre una gran carpa para dar acceso a más de 70 expositores dedicados a ilustrar el arte emergente en estos primeros años del siglo XXI.

Entre ambos recintos, el jardín de las Tullerías ofrece una quincena de piezas al aire libre, seleccionadas por el comité organizador junto al Museo del Louvre y entre las que figura una escultura de un elefante apoyado en su trompa, del español Miquel Barceló.

Una particularidad de la FIAC es que en torno suyo han florecido iniciativas de menor escala -ferias llamadas off- para mostrar arte contemporáneo en lugares de París, como los Campos Elíseos o la colina de Ménilmontant.