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Lago de Guadalupe, México.- La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó su rechazo a la idea de aplicar la castración química a violadores y pederastas sentenciados, y a cambio propuso que se permita a la Iglesia Católica impartir talleres de formación en los reclusorios.
En rueda de prensa al término de los trabajos de la 84 Asamblea Plenaria de la CEM, el presidente de ese organismo, Carlos Aguiar Retes, manifestó que "la pena nunca redime y el incrementar los castigos no resuelve los problemas".

"En las acciones Iglesia-Estado con mucho gusto hacemos ingresos a los reclusorios para oficiar misas, y nada más, pero también podemos hacer talleres para reeducar a esa gente", comentó.

El prelado comparó la situación de un violador con la de un niño que se porta mal, y comentó que al infante si se le reprime a golpes sólo se logrará convertirlo en un adulto violento, pero si se le corrige cariñosamente habrá más éxito para conseguir un cambio en su conducta.

Por ello, el obispo de Texcoco indicó que a quienes cometieron abusos sexuales se les debe rehabilitar y no violar sus derechos humanos con una castración química, que desde su punto de vista es "una muerte parcial, y la pena de muerte nunca ha sido el camino para resolver los problemas".

De igual forma, se pronunció por corregir las deficiencias del sistema penitenciario mexicano para poder mantener separados a los primodelincuentes de los reincidentes y a los que roban de los homicidas, con el fin de avanzar hacia un verdadero modelo de rehabilitación.