Bangkok, Tailandia.- La Junta Militar de Birmania (Myanmar) ha transformado un colegio de las afueras de Rangún en un centro de detención para los más de mil arrestados, entre ellas 800 monjes budistas, de los últimos días por haber participado en las manifestaciones antigubernamentales.
La construcción se encuentra en la misma zona que el presidio de alta seguridad de Insein, donde el régimen militar ingresa a la mayor parte del millar de presos políticos que organizaciones humanitarias internacionales dicen que existen en el país, según testigos citados por la radio birmana.

Rangún amaneció hoy con la seguridad reforzada en puntos estratégicos de la ciudad y con al menos cinco monasterios cercados para impedir que los monjes budistas salieran y volviesen a encabezar las manifestaciones que, desde hace once días, desafían a la Junta Militar.

A pesar de las fuertes medidas de seguridad, varios miles de personas, convocadas por la Liga Nacional para la Democracia (LND), la única agrupación política que resiste la presión del Gobierno, se congregaron en el área de la pagoda de Sule y del Hotel Traders para manifestarse.

Los soldados y agentes antidisturbios no tardaron en cargar contra los manifestantes para disolver la concentración, aunque, según algunas fuentes, volvieron a reagruparse en calles más alejadas.

Al refuerzo de la seguridad se unieron hoy cortes en las conexiones con el extranjero del servicio telefónico y la suspensión de los servicios de internet para impedir que se informe al exterior de la dura represión que llevan a cabo con las movilizaciones antigubernamentales.

Al menos nueve personas han muerto, entre ellas monjes budistas y un extranjero, cerca de un centenar resultaron heridas y más de un millar han sido detenidas por los cuerpos de seguridad desde el miércoles, cuando comenzó la dura represión de las manifestaciones tras prohibirse las reuniones públicas.

El embajador australiano en Birmania, Bob Davis, aseguró hoy que la cifra de víctimas es "significativamente mayor".

Las autoridades birmanas también impusieron el martes pasado el toque de queda desde las 21.00 a las 05.00 hora local (14.30-22.30 GMT).

Según fuentes del régimen citadas por emisoras de radio birmanas de la disidencia, el líder de la Junta Militar, el general Than Shwe, un experto en la guerra psicológica, se ha puesto al frente de las operaciones contra las manifestaciones, y se han creado nuevos regimientos con la misión de someter a los manifestantes.

Birmania está gobernada por una régimen militar desde 1962 que no celebra elecciones parlamentarias desde 1990, cuando el partido oficial sufrió una estrepitosa derrota ante la LND, que lidera la premio Nobel de la Paz Aun San Suu Kyi.