Pascual Escandón
Saltillo, Coah.- Condenados a viajar entre angostas calles y antiguos aunque amplios camiones, a los usuarios de la ruta 18 Colonias ya no les extraña lo que ven en cada recorrido y el deterioro de las unidades, todo un tormento para la mayoría.
Ante las quejas de vecinos de colonias como Nueva Tlaxcala, Arboledas y Tierra y Libertad, el reportero dio el tradicional recorrido en la mencionada opción de transporte.

Lo primero que se observa al abordar es la búsqueda casi desesperada de los viajeros para ubicar un asiento que cumpla por lo menos con dos requisitos: que tenga el espacio suficiente para sentarse y que no esté desprendido.

Así tuvimos que hacerle para poder tener un mejor viaje, pero el primer intento no prosperó, ya que el asiento que escogimos se venció a la primera. Lo bueno es que encontramos otro más cómodo.

Salimos del primer cuadro de la ciudad luego del acostumbrado sufrimiento de los choferes por librar ese tramo, pero la experiencia del traqueteo venía en camino, pues estábamos por llegar al periférico, donde entre construcciones lo copioso del tráfico hacía el viaje muy lento.

Ahí la vuelta dura casi lo que se lleva en recorrer las colonias que le suceden a la ruta. Pero faltaba más.

Arribar a la colonia Arboledas significa para los choferes hacer gala de sus habilidades al volante, pues las calles que transitan son de lo más angostas, no existe una sola de las que recorren que al menos permita la libre circulación.

En esas condiciones el vehículo nos llevó por colonias como Valle de las Palmas, El Paraíso y Nueva Tlaxcala, donde lo más amplio fue la avenida Tierra y Libertad, la que sólo recorre unas cuantas cuadras.

Más peligro

Luego viene el peligro para los estudiantes de las diferentes escuelas que se ubican por sectores como San José de Televisa y Postal Cerritos, donde no hay banquetas y el paso del transporte se convierte en un peligro latente.

Tras el regreso que comenzamos casi para terminar el camino, esas situaciones no sólo se repitieron sino que empeoraron, pues el tráfico se hizo cada vez más denso.

Así, comenzaron las mentadas compartidas del chofer y un automovilista que peleaban por el derecho de paso en la colonia San José, mientras una señora se deshacía tratando de que se detuviera.

"Parece que no oye", seguido de otra palabra malsonante, fue lo que salió de su boca y se alejó enojada.