Portugal.- Los cancilleres europeos buscaron el viernes dar una imagen de unidad frente a las nuevas negociaciones sobre el estatuto de la provincia serbia de Kosovo, en el marco de una reunión informal en Viana do Castelo (norte de Portugal).
"Impulsamos todos con fuerza una solución y no queremos estar desunidos. Lo más importante para los países europeos es mantener la unidad de sus posiciones", declaró el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, ex administrador de la ONU en Kosovo.

De su lado, el canciller sueco Carl Bildt aseguró que la unidad europea era "más firme que hace un año", cuando existían dos posiciones diferentes entre los 27.

La imagen oficial de la UE ha sido desde un principio apoyar el plan del mediador de la ONU, Martti Ahtisaari, para una independencia vigilada de la provincia serbia de mayoría albanesa.

Sin embargo, varios Estados miembros del bloque, como Eslovaquia, España (confrontada a reivindicaciones independentistas en Cataluña o el País Vasco), Chipre y Grecia (directamente concernidos por el problema de la República Turca de Chipre del Norte), habían manifestado sus reservas.

"Seguimos buscando dos elementos esenciales en nuestra posición sobre Kosovo: uno es el respeto a la legalidad internacional y el otro es la unidad europea", dijo el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, al referirse a la posición de su país.

Actualmente una troika integrada por la UE, Rusia y Estados Unidos lleva a cabo negociaciones hasta el 10 de diciembre par buscar una solución al bloqueo existente a raíz de la negativa serbia de aceptar la independencia de su provincia, que cuenta con el apoyo de Moscú, tradicional aliado de Belgrado.

Si bien la UE fue una de las impulsoras de esta nueva ronda de discusiones, los 27 no ocultaron su pesimismo sobre las posibilidades de encontrar una solución, como lo admitió el ministro luxemburgués Jean Asselborn.

"Las posiblidades son mínimas, pero de todos modos, mientras haya posibilidades, hay que aprovecharlas", dijo Asselborn, evitando referirse a lo que podría ocurrir después del 10 de diciembre en caso de fracasar las conversaciones que buscan una solución negociada entre Belgrado y Pristina.