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Bruselas, Bélgica.- La Comisión Europea volvió a negarse el miércoles a autorizar el cultivo de una papa y variedades de maíz genéticamente modificados, aunque exigió a Austria levantar sus salvaguardas contra las importaciones de dos productos de este tipo.
El portavoz de la Comisión, Johannes Laitenberger, justificó esta nueva postergación por la ausencia de consenso entre los comisarios europeos sobre esta delicada cuestión de los OMG (Organismos Genéticamente Modificados), que enfrenta a defensores del medio ambiente con los intereses industriales y comerciales.

La comisión reclamó un nuevo consejo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

"Se emitieron dudas y se ha decidido pedir más aclaraciones. Si las pruebas científicas confirman que el producto es seguro, entonces será autorizado", explicó el vocero.

Los OGM que esperan una homologación europea son la papa Amflora del alemán BASF, dotada de genes resistentes a los antibióticos, y variedades de maíz resistentes a los pesticidas: el Bt11 del suizo Syngenta, el 1507 del norteamericano Pionner-Dow y varios hídridos del también estadounidense Monsanto.

Bruselas, que no ha vuelto a otorgar autorizaciones para cultivos de OGMs en la Unión Europea desde 1998, se encuentra bajo presión desde hace varios meses, por ejemplo por el lobby de BASF, que ganaría unos 100 millones de euros (unos 153 millones de dólares) anuales si se aprueba el Amflora.

Pero la decisión de pedir una nueva opinión a la muy criticada EFSA, que ya declaró en dos ocasiones que esos OGM no representaban ningún riesgos para la salud humana, no parece encaminada a solucionar el problema, sobre el cual tampoco se ponen de acuerdo los 27 Estados miembros de la UE.

"La Comisión debe dejar de esconderse detrás de la EFSA y huir de sus responsabilidades. La postergación de su decisión es una farsa y la debilita", juzó el miércoles la eurodiputada verde alemana Hiltrud Breyer. En efecto, más allá de este caso en suspenso, es todo el proceso de homologación de OGMs en la UE que se encuentra en debate.

Ciertos países como Francia critican a la EFSA de basar su opinión en datos provistos por los propios industriales interesados. Por el momento, la Comisión decidió el miércoles exigir a Austria que levante la "cláusula de salvaguarda" que aplica desde 1999 para impedir la importación de dos variedades de maíz genéticamente modificados.

Según la legislación europea, un Estado miembro tiene derecho a aplicar una cláusula de salvaguarda contra un OGM invocando nuevas informaciones científicas.

Pero las cláusulas austríacas fueron criticadas por la OMC (Organización Mundial del Comercio) en una sentencia de septiembre de 2006 sobre la moratoria europea para las autorizaciones de OGM entre 1999 y 2004, y la UE corría el riesgo de sufrir represalias de parte de Estados Unidos, Argentina y Canadá.