Roberto Barboza / El Universal
Macultepec, Tabasco.- Vacas flacas y sin leche, amontonadas por doquier, en potreros sin pastizales o con pastura podrida por el exceso de agua, es el panorama en el sector ganadero, a un mes de la inundación.
Los productores temen que empiece una mortandad de semovientes mayor a la que dejó la inundación, pero ahora por falta de alimento.

Es una severa crisis por la que atraviesa el sector pecuario de los municipios que resultaron más impactados por la pasada inundación como: Nacajuca, Jalpa de Méndez, Centla, Centro, Jalapa y Cunduacán.

Francisco Castro, de la comunidad de Medellín y Madero, ha tenido que viajar a Villahermosa para buscar en cada juguería que le vendan el bagazo de naranja y piña exprimida que todos tiran, para dárselos al ganado.

Jesús Falcón Becerra, del rancho El Refugio, con 160 hectáreas de pastizales perdidos, señala que avizoran una crisis y que de recibir alguna solución, ésta se prolongará hasta mediados de 2008.

Los productores señalan que el programa de dotación de alimentos aplicado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación es un paliativo insuficiente.

Las autoridades les otorgan una dotación única de un saco de 40 kilogramos de alimento balanceado por animal, pero es utilizado para alimentar hasta 40 semovientes.

El Programa Emergente de Alimento para Ganado que se aplica, es superado ampliamente por el problema que padece la ganadería tabasqueña en los seis municipios.

Al ser la ganadería de Tabasco de praderas, a diferencia de los de crianza de establos, necesariamente los animales tienen que comer vegetación verde y si comen puro alimento balancado, se enferman y mueren.

Algunos ganaderos con potreros inundados tuvieron que rentar corrales, pagando un promedio de 200 pesos mensuales por cada animal, pero también ya agotaron los pastizales.

La crisis que vive este sector es de mediano plazo, ya que en estos momentos tampoco pueden resembrar pastizales por el exceso de humedad y enfrentan un proceso de falta de liquidez financiera, ya que no pueden vender sus vacas flacas; en su caso, los compradores les quieren comprar a razón de 2 mil pesos en lugar de 5 mil pesos cada una. "Prefiero mejor que se mueran (las vacas) a regalarlas en ese precio", señala Jesús Falcón .