El escritor español Enrique Vila-Matas presentó en Barcelona, España, su nuevo libro, "Exploradores del Abismo" (Anagrama), una obra con la que regresa al cuento y que está protagonizada por seres al borde del precipicio.
El autor explicó en la presentación que los escritores, al llegar ante el abismo, "deben hallar la forma de cruzarlo".

Escrito después de "Doctor Pasavento" y tras pasar por una experiencia hospitalaria que le ha cambiado personalmente, Vila-Matas opina que ahora, con esta última obra, contribuye precisamente a "tender puentes" al lector para que éste pueda cruzar el abismo, un tema que viene de lejos y que ya apunta en otras obras suyas como "Bartleby y Compañía".

Aunque este abismo puede ser tomado como una metáfora de la muerte, el escritor barcelonés utilizó una cita de Juan Carlos Onetti para subrayar que "se puede estar al borde del abismo incluso en una cama".

Más sereno en lo personal y más cordial en su relación con los demás, tras pasar hace unos meses una temporada en el hospital, Vila-Matas mantiene que, aunque "hace años decidí no instalarme en la comodidad de mi propia fórmula", desde el punto de vista literario estos nuevos cuentos contienen su ADN y su estilo.

"Los cambios que hay -asegura- son relativos, aunque quizá haya una menor ausencia de la intensidad metaliteraria".

Sin embargo, aconseja a los lectores que desconfíen siempre de lo que escribe porque "incluso el prólogo que parece autobiográfico está hecho por un fingidor" y agrega que, por ejemplo, el relato más largo del libro, "Porque Ella me lo Pidió", protagonizado por la artista francesa Sophie Calle, "lo presento como una ficción, pero es todo absolutamente real".

Hay cuentos convencionales, otros de ciencia-ficción, fragmentos que ocupan una sola página, así como dos novelas cortas -"Niño" y "Porque Ella me lo Pidió"- que, en opinión de su autor, podrían publicarse separadas de este contexto.

A pesar de ello, remarcó que le gustaría que el lector relacionara unos cuentos con otros a través de pistas que ha dejado en los diferentes textos.

En este sentido, alertó de que debe seguirse la pista de un equilibrista, de nombre Maurice Forest-Meyer, que se parece mucho al funámbulo Philippe Petit, que cruzó las Torres Gemelas de Nueva York cuando se estaban construyendo, y que "atraviesa el libro como una sombra que actúa de hilo fantasmal".

Esta figura, dijo Vila-Matas, pasea por los diferentes relatos, con apariciones mínimas, acompañado por su mujer, que es tuerta. "Quizá -precisó- la historia que no se cuenta en el libro está allí".

También cuenta, en uno de los relatos, la historia de un falso explorador del abismo porque "creí que en este libro de exploradores tenía que haber uno que fuera falso".

Preguntado sobre su regreso al cuento, indicó que quería "explorar" qué ocurriría ahora, porque es de los que entiende que "nadie regresa impunemente al cuento", y añadió que sus cuentos de antes "pasaban por contar una historia, mientras que en los de ahora no puedo prescindir de la teoría que arrastra a mi propia obra".

Escritor que quiere "comunicar sin hacer concesiones", también advierte de que aunque en los últimos tiempos haya cambiado personalmente, un amigo suyo le ha dicho que "igualmente me van a seguir ocurriendo cosas vilamatianas y, de hecho, he estado en Mantua (Italia), justo al lado de Módena, el mismo día que murió (el tenor Luciano) Pavarotti".