Carlos Barrón/Excelsior
México, D.F. .- Al América no le queda más que defenderse sin tregua y por amontonamiento, de sus detractores y hasta de los que fueron figuras del club, es que el momento que pasaron no daba para otra cosa. Ahora que los tiempos mejores llaman a la puerta, las cosas parecen esclarecerse.
Cuauhtémoc Blanco entiende que el futbol es de respiraciones y sentimientos.

Aunque su corazón siempre tendrá que ver con las Aguilas es complicado que vuelva para fortalecer el proyecto de reestructuración que necesitan ahora.

En exclusiva para Excélsior, en la parte superior de su restaurante habla de todo un poco, del América, de la MLS y de su vida.

"Me encantaría estar con el América, ayudar en algo o reforzar, la verdad es que nadie creía que fuera a pasar esto, ojalá lleguen a la Final de la Copa Libertadores. Le tengo un gran cariño al América y a los directivos con los que terminé bien y me ayudaron a irme al Chicago Fire pero ahora tengo otros compromisos".

¿Alguna vez creíste ver al América en el último lugar de la tabla?

Ellos saben los errores que han estado cometiendo, todos están conscientes que le deben mucho a la afición americanista, pero lo más importante es que ahora sigan hasta el final en la Copa Libertadores. Además es desesperante no ganar en ocho o nueve partidos consecutivos.

¿De acuerdo a lo que viste en Brasil, crees que tengan posibilidades?

Ojalá lleguen a la final, por la afición. Ya vieron que pueden dar grandes partidos y por la inercia que traen les veo posibilidades. Hay que estar con el equipo en las buenas y en las malas. No sé quién pueda ser el próximo técnico del América, a Juan Antonio Luna lo conozco desde que estaba en fuerzas inferiores y sé que es una gran persona, pero no está en mis manos.

Haciendo un ejercicio de imaginación, y sobre todo por lo sucedido en la era de Luis Fernando Tena, cuando Cuauhtémoc tuvo que regresar desde la banca para llevar al equipo a la final, se tiene que recurrir al morbo de que quizá con él, la campaña del América hubiera sido menos mala.

"No soy supermán, necesito la ayuda de mis compañeros y creo que lo más importante es la unión de grupo. La verdad desconozco si haya problemas en el vestidor o cuál fue la razón por la que se tuvo esta temporada, no he hablado con nadie, ni con Germán Villa que es mi compadre."

Y agregó: "Seguramente me habría enojado con mis compañeros de haber estado aquí, les hubiera gritado mucho en el vestidor y hasta nos pelearíamos porque quizá también yo hubiera andado mal y me enojaría conmigo mismo que es peor, porque a veces no depende de uno solo que las cosas salgan, a veces no es que estés tan mal pero los resultados no se dan".

La Selección es algo que tampoco se encuentra lejana de la mente de Blanco Bravo. A pesar de no haber recibido llamado alguno por teléfono de parte de Jesús Ramírez, como el resto de jugadores foráneos, "es algo que me encantaría, creo que estoy en un buen nivel".

Toda la vida, Cuauhtémoc Blanco se acostumbró a afrontar paisajes desoladores. Desde que nació en Tlatilco y a los 13 años pasó a vivir casi diez en Tepito, en la calle de Jesús Carranza, número 42.

A sus 35 años tiene justas las reservas de energía, pero no para. Ahora que ha dejado atrás esos tiempos difíciles, cuenta que jamás pensó vivir en Estados Unidos, y mucho menos, no tener ningún obstáculo para acoplarse al ritmo de vida en aquel país.

Eso sí, Cuauhtémoc Blanco no renuncia a sus `principios' haga sol o escampe. De aquel joven inhibido, hosco y huraño que lloró la primera vez que entró al Club América, emerge ahora el hombre maduro, que ríe hasta con las preguntas de la prensa de espectáculos, que puso dos restaurantes y quiere más, que ha lanzado su pagina web y su propio centro de formación para jugadores y no conforme, ha adquirido un equipo de Tercera División.

Se le nota de muy buen talante. Casi robótico a la hora de firmar autógrafos, no para de estirar la misma sonrisa con la gente que le bordea. Tiene a su equipo, el Chicago Fire, en la punta de la MLS y el año pasado, con menos de la mitad del torneo, casi los pone en la final. Ahora, con un suspiro de melancolía, con la cara siempre engominada de una tremenda mueca de desdén, "es que es por este pinche gesto arriba de la nariz, hace parecer que siempre ando enojado", recuerda que debutó con el 40 en los dorsales, ahora que el 10 del Fire, anda de moda por todas las tiendas deportivas de Chicago.

"La verdad que jamás pensé que me sentiría tan a gusto en Chicago. Cuando me ofrecieron irme había cosas en México que me obligaban a marcharme porque la relación en esos momentos con la gente del América no era del todo buena y por algo pasan las cosas. Es otro estilo de vida, la ciudad es maravillosa y con mis compañeros me llevo bien. Hasta a veces cocino en mi casa, lo que nunca hice aquí, porque tienes mucho tiempo de sobra. Te juro que ahora siento a Chicago como mi segunda casa, el club, la gente, todo ha sido mejor de lo que esperaba. Si las cosas salen bien, después de retirarme me gustaría vivir un tiempo largo ahí pero tengo en mente muchos otros planes que igual no me dejan."

"Lo que más me sorprendió desde mi llegada era ver a los güeros aplaudiéndome. Los niños por ejemplo apenas y saben decir mi nombre y lo gritan, dicen `Coauhtimoc' y a mí me da orgullo. Hay varios proyectos con el Chicago Fire, me van a apoyar para hacer un torneo con mi centro de formación ayudándome a contratar equipos juveniles europeos, hacer otro centro allá y poner un restaurante más junto a los rascacielos. Los entrenamientos son fuertes, las instalaciones son junto a un acantilado y unas vías del ferrocarril pero hasta cuando hace frío te dan más ganas de salir a trabajar", comentó Blanco en su restaurante de la Ciudad de México, además de recordar que fue invitado por los Medias Blancas, equipo de beisbol para lanzar la pelota de playball en un partido contra los Orioles de Baltimore, "pero no llegué porque se me hizo tarde, espero que me vuelvan a invitar pronto, ya estoy preparando el brazo para llegarla a home".

Afirma que el nivel no es tan malo como suponen en varios lados del mundo, pero que a los jugadores norteamericanos les supera a veces la energía con relación a la inteligencia: "corren mucho, es un esfuerzo físico muy marcado porque a ellos les importa más el músculo que la técnica, pero son buenos jugadores, es una liga muy ruda. Me pegan igual que en México aunque aquí había más mala leche, a veces por el coraje o la envidia había jugadores que pegaban sin razón, allá en Chicago es porque son un poco más ingenuos. pero igual duele".