Si fuera fútbol sería goliza. El caso es que la proporción del gasto entre adquisición de despensas y amortización de la deuda pública que realizará este año el Gobierno de Coahuila es escandaloso.

Me explico. En el presupuesto de egresos para 2019 fueron etiquetados 75 millones de pesos a fin de reducir el endeudamiento que arrastra el estado desde 2009. Esa cifra, se ha dicho antes en este mismo espacio, representa sólo 2 por ciento del rubro denominado “servicio de la deuda”. El 98 por ciento restante ($3 mil 915 millones) se diluirá entre las cañerías de intereses, comisiones, coberturas y adeudos de ejercicios fiscales anteriores.

Aunque las prioridades, definitivamente, son otras. En curso está la licitación CE-905002984-E2-2019 con el objetivo de comprar un millón 652 mil paquetes alimentarios (una cantidad indeterminada de huevo fresco a granel, y 660 mil 984 paquetes con productos de limpieza). Las despensas de siempre. Las que no cumplen con los requisitos mínimos para considerarse un apoyo alimenticio. Las que dosifica la Secretaría de Inclusión y Desarrollo Social entre un padrón de beneficiarios (332 mil ciudadanos) que se yuxtapone con la estructura de personas afiliadas al PRI en la entidad.

Clientelismo en estado puro a través de 332 mil tarjetas personalizadas que serán distribuidas en 4,362 “puntos” ubicados en los 38 municipios.

Ahora bien, considerando que compraron la unidad en 2018 a 223.58 pesos al mayoreo con IVA incluido (cuando no valen ni 100 pesos al menudeo, incluyendo transporte y caja), y han solicitado los mismos 10 productos, el monto a pagar rondará los 370 millones de pesos. El próximo 22 de febrero será la presentación de proposiciones, apertura técnica y económica, y fallo.

Pero esa cantidad, cabe señalar, sólo sirve para los próximos cinco meses. Si realmente entregarán los apoyos cada mes forzosamente se necesitará una segunda convocatoria por un monto similar. Otros 370 millones de pesos, pues, para el segundo semestre del año. El mayor desembolso anual en una sola partida. Entonces la proporción de despensas contra deuda alcanzaría 10 a 1. Si fuera beisbol sería paliza.

Para dimensionar: ¿sabe usted cuántos votos, de acuerdo con el comportamiento histórico y la participación electoral, se necesitan para ganar la Presidencia Municipal de Torreón?

Fácil: 70 mil.

¿Y sabe cuántas despensas entrega la administración estatal en aquella ciudad?

Adivinó: 70 mil.

Esa misma paridad sucede, por ejemplo, en Saltillo (80 mil) y Monclova (25 mil). Dicho de otra forma: con que voten los que reciben despensa –y voten por el PRI, evidentemente– se garantiza la continuidad en el poder. A perpetuidad.

En pleno 2019, cuando se habla de una transformación de la vida pública del País, de cambiar patrones conductuales en la administración… aquí andamos todavía con pequeñeces. Atados a las despensas y lo que simbolizan ellas: marginación, subdesarrollo, corrupción.

CORTITA Y AL PIE

No, 2019 no es año electoral, sin embargo no saben otra. El DIF Saltillo, por ejemplo, también adquirirá 50 mil 400 despensas (y las adjudicará el próximo día 20 de febrero). El Ayuntamiento de Arteaga, por su parte, comprará otras 62 mil 400 a final de mes (algo inusual para un Municipio de 23 mil habitantes).

Como consta en el acta de aclaración a la licitación LA-805004957-E1-2019, con fecha 14 de febrero, tras éste último negocio anda “Servicios Integrados GAMA S.A. de C. V.” de Hugo Aguillón Rosales, hermano de David (ex secretario de Gobierno y mano derecha de Humberto e izquierda de Rubén, ambos hermanos Moreira), y de Gabriel (magistrado del Tribunal Superior de Justicia). Todo queda en familia.

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

La despensa es un círculo vicioso. Una dádiva. El modelo que conduce hacia ninguna parte. Patrón que por inercia se repite desde hace 13 años. El centro de la política en Coahuila.

Al mando no hay un estadista como Churchill ni un visionario como Mandela, sino un grupo de funcionarios que reparten cajas de cartón con víveres, pagados con dinero público, y simulan ser Gobierno. Eso es Coahuila.

Despensa, Coahuila es. Y así nos va.

@luiscarlosplata