Cada vez más, jóvenes deciden comenzar a invertir en instrumentos financieros, lo que los protege de vaivenes económicos

ELIZABETH HARRIS

Cuando Dray Farley tenía 15 años, vio un video que su jugador de videojuegos favorito había subido a YouTube, pero no era sobre “Call of Duty”.

“Se trataba de cómo hacerse rico en 22 años, así como las matemáticas y el concepto del interés compuesto, el efecto de bola de nieve y de cómo con el tiempo tus ganancias hacen ganancias”, dijo Farley. “Y eso fue lo que me hizo pensar en las cuentas de ahorro para el retiro”.

Farley, que ahora tiene 21 años y está terminando su último semestre en la Universidad Cornell, sabe que su hábito de jugar videojuegos en la adolescencia fue una vía inusual para su interés en ahorrar e invertir. Pero luego de que su experiencia en la universidad y una pasantía se interrumpieron por la pandemia de coronavirus la primavera pasada, dijo que ahora valoraba aún más la costumbre de ahorrar.

“De verdad ha reforzado mi motivación para hacerlo, y también la necesidad de mantener la disciplina y perseverar a pesar de los miedos”, afirmó.

Los ahorros abundantes quizá sean la mejor cobertura ante la incertidumbre. En un momento en que la economía del país se está tambaleando y los casos de coronavirus están al alza, acumular un fondo para los tiempos de vacas flacas puede estimular la confianza y aliviar la ansiedad. Para algunos veinteañeros que están desarrollando hábitos de ahorro desde temprano y piensan en su jubilación, el acto de ahorrar la cantidad que sea en ocasiones crea una sensación inmediata de seguridad.

“Si hay un lado positivo a algo de la inestabilidad e incertidumbre en el mundo es que tal vez algunas personas ahorren más”, dijo Hal Hershfield, profesor adjunto de Mercadotecnia y Toma de Decisiones Basada en el Comportamiento de la Facultad de Administración Anderson de la Universidad de California, campus Los Ángeles. “Sin duda estas son cosas malas que están pasando en el mundo, aunque se está reconociendo que los ingresos y la estabilidad laboral no son una garantía; quizá haya consciencia de que las cosas pueden cambiar de la noche a la mañana”.

Ese fue el caso de muchos estadounidenses la primavera pasada, cuando la pandemia del coronavirus asoló con poca advertencia, enfermó a millones e hizo que los empleos e ingresos desaparecieran. Puesto que la gente se ha visto obligada a quedarse en casa y gastar menos, la tasa promedio de ahorros llegó al 33.7 por ciento en abril, luego de rondar el 7 u 8 por ciento los tres años previos, según la Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos. Desde entonces ha llegado al 13.6 por ciento en octubre, una cifra más moderada pero de cualquier manera alta.

Algunos estadounidenses más jóvenes han aprendido algunas lecciones clave que los están ayudando a ahorrar para el retiro, aunque parezca muy lejano.

AHORRA MUCHO

Ahorrar lo más posible ha sido una meta constante para Mike Cassar, un abogado de seguros de 28 años que se concentró en los planes para el retiro tan pronto como tuvo su primer empleo en 2017 en Míchigan. Desde entonces ha logrado reunir una cantidad sorprendente: más del 70 por ciento de sus ingresos.

Explicó que la clave era reducir los gastos. Evitó acumular la deuda de un préstamo estudiantil al elegir una facultad de Derecho que le ofrecía una beca del 75 por ciento de la colegiatura y siguió viviendo con sus papás. Después de la universidad, se mantuvo con un presupuesto reducido, rentó un apartamento pequeño en un edificio. Manejaba un Ford Focus y guardaba efectivo, por lo que sus ahorros crecieron a más de 200 mil dólares en cuentas de ahorros, jubilación e inversión.

Cassar ha logrado algunos hitos personales, algunos de ellos subsidiados por sus ahorros: se casó en septiembre pasado y compró una casa en Farmington Hills, el suburbio de Detroit. Él y su esposa, Emily, de 28 años, guardan para el retiro más o menos la mitad de sus ingresos.

DESHAZTE DE LAS DEUDAS

Eliminar las deudas era el primer paso que le ayudaría a adquirir una sensación de seguridad a Kelly Edwards, de 27 años, gerente en tecnología de Ernst & Young.

Edwards recuerda vívidamente el Súper Tazón de 2018: estaba metida en un cuarto de hotel en el norte de Míchigan, en un viaje de negocios para ver a un cliente. Afuera arrasaba una tormenta de nieve. Estar lejos de sus amigos en Denver, la soledad y el encierro en una habitación la hicieron reflejar en su vida financiera. Entre las deudas estudiantiles y el préstamo para su carro, tenía una deuda de más de 32 mil dólares. Y sus ahorros eran insuficientes.

“Me sentí impotente y pensé: ‘¿Qué puedo hacer diferente para cambiar la situación?’”, contó.

Así que ideó un plan: pagar sus deudas, antes de lo acordado, y automatizar sus aportaciones a los ahorros para el retiro. Hizo una hoja de balances, donde ponía sus activos y pasivos.

“No me gusta la idea de estar debiendo dinero”, dijo Edwards. “Me hace sentir incómoda y tener una deuda era también una barrera mental”. Ahora ya no debe.

EMPIEZA DESDE TEMPRANO

Crear hábitos para el ahorro con anticipación fue la piedra angular del plan de Farley. No ha olvidado la indicación del video sobre el interés compuesto, así que ha establecido metas de ahorro en sus empleos de verano y, más recientemente, con sus pasantías. Empezó poco a poco, abrió su primera cuenta de corretaje a los 19 años, gracias a la cual logró ahorrar apenas lo suficiente para comprar dos acciones de un fondo índice de S&P 500.

Planea seguir ahorrando luego de graduarse el próximo mes y comenzará un empleo en febrero como ingeniero de programación para una empresa de programación de finanzas. En todo caso, el hecho de haber vivido el periodo de tensión de la pandemia ha impulsado el plan de Farley de seguir ahorrando para protegerse a sí mismo y a la familia que prevé tendrá algún día.

“Si algo como la pandemia sucediera de nuevo, si perdiera mi empleo, no sería un peso enorme para mí y mi familia”, comentó Farley.  c.2020 The New York Times Company