Uno de los indicadores más objetivos de qué tan bien o mal marcha la economía de nuestro país es la creación de empleos, medida a través del número de asegurados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Se conoce también como afiliación.

Es un dato duro que deja poco espacio a la duda. Es gente empleada en el sector formal que aporta sus cuotas obrero-patronales y obtiene su derecho a la seguridad social. No son empleos en actividades informales ni beneficiarios de programas sociales (como Jóvenes Construyendo el Futuro).

Históricamente, el IMSS reporta varios datos: el número total de afiliados, la diferencia en este total respecto al mes previo, la acumulación en el año y la comparación anual. Los últimos datos reportados se dieron a conocer el pasado 12 de diciembre y corresponden a cifras al 30 de noviembre de 2019. En dicho reporte se explica que la creación mensual fue de 76 mil 28 puestos de empleo. Y si se juntan los últimos doce meses (noviembre de 2018 aún con Peña Nieto a diciembre de 2019 ya con López Obrador), la creación de empleo fue de 345 mil 726 puestos.

En los datos de afiliación al IMSS existe una característica estacional muy importante: de acuerdo con la base de datos disponible en el IMSS que abarca desde julio de 1997, en todos los meses de diciembre se registra una disminución en el número de personas afiliadas. Diciembre es un mal mes para el empleo, pues. De hecho, el récord de destrucción de empleos lo tiene ya el presidente López Obrador: su mes de arranque, diciembre de 2018, es el mes en el que hasta ahora históricamente se han destruido más empleos (casi 380 mil).

En los próximos días, el IMSS debe reportar el dato de empleo de diciembre de 2019. Me permito adelantarle hoy en esta columna que las noticias no van a ser muy buenas para la economía en general ni para el gobierno del presidente López Obrador en particular:

Los reportes preliminares a los que he tenido acceso marcan que debido al estancamiento en la economía que ha inducido la nueva administración, diciembre de 2019 se convertirá en el mes de diciembre con la mayor destrucción de empleos del que se tenga registro en la historia de las mediciones del IMSS (1997): la cifra estaría cerca de los 500 mil empleos perdidos.

Ojalá el IMSS no maquille las cifras o quiera meter los programas sociales como si fueran empleos generados por la buena economía.

La conclusión a la que se puede llegar es que debido al manejo económico del actual gobierno se han destruido casi 160 mil empleos respecto a los que existían al cierre del último día de la administración anterior.

Dirían los clásicos: eso sí calienta.

Ante estos datos oficiales que se publicarán en breve, el presidente puede seguir montado en el discurso de que “yo tengo otros datos” o abrir los ojos, aceptar la realidad y comenzar a crear condiciones de certidumbre y confianza que atraigan la inversión: él mismo ha dicho que sin capital privado invirtiendo, la prometida transformación no se hará realidad. Todavía tiene tiempo.

 

@CarlosLoret