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Los familiares del pequeño Érick le dieron la última despedida ayer, en un barrio pobre de Caracas

CARACAS, VEN.- La familia de un niño de 11 años que murió de cáncer mientras esperaba un trasplante de médula ósea realizó ayer su funeral a féretro abierto y sus seres queridos lo vieron por última vez, mientras se preguntan si se pudo haber evitado el deceso. 

Érick Altuve yacía en el ataúd, acompañado por pingüinos de peluche, un camioncito y lápices de colores.

Érick es uno de varios niños con cáncer cuyas muertes han despertado un enconado debate entre el gobierno y la oposición sobre quién tiene la culpa.

Los opositores dijeron que el gobierno del presidente Nicolás Maduro es el responsable del colapso en los servicios de salud de Venezuela.

El gobierno venezolano, por su parte, aseveró que las sanciones estadounidenses, diseñadas con la intención de obligar a Maduro a dejar el poder, congelaron el dinero que podría haberse salvado vidas.

ENTÉRESE

El Hospital Pediátrico Bambino Gesu del Vaticano anunció el 23 de mayo que dará tratamiento a 4 niños venezolanos con cáncer, que lo requieren de urgencia.