Turquía quedó hoy en el centro de las críticas internacionales por la detención del jefe de Amnistía Internacional (AI) en el país, Taner Kilic, a quien se lo acusa de tener vínculos con el movimiento del clérigo Fettulah Gülen

Un portavoz de la encargada de Exteriores de la Unión Europea (UE), Federica Mogherini, dijo que las autoridades turcas deberían esclarecer lo antes posible las acusaciones contra el presidente de la organización de derechos humanos.

"Es especialmente importante que se respete la presunción de inocencia", señaló en Bruselas.

En tanto, la portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Heather Nauert, indicó que Kilic forma parte de una "serie de respetados defensores de derechos humanos, periodistas, académicos y activistas que son detenidos en Turquía".

"Estas detenciones, que se dan muchas veces con pocas pruebas o transparencia, representan una tendencia alarmante", añadió.

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En Alemania, la encargada de derechos humanos del Gobierno, Bärbel Kofler, se manifestó "consternada" por la detención. "Su detención plantea serias dudas sobre la legalidad (de la medida)", dijo a la asociación de periodistas Redaktionsnetzwerk Deutschland (RND).

Según AI, Kilic fue detenido el martes en la ciudad de Izmir, en el oeste del país, junto a otros 22 abogados. A todos se los considera sospechosos de tener vínculos con el movimiento de Gülen, exilado en Estados Unidos.

El Gobierno turco acusa al clérigo de estar detrás del intento de golpe de Estado de julio del año pasado. Amnistía cuestionó en varias ocasiones las detenciones masivas llevadas adelante por las autoridades turcas tras ese hecho.

Con información de DPA