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Las mujeres necesitan dormir 20 a 30 minutos más que los hombres. Sin embargo, tienen más probabilidad de sufrir insomnio y otros problemas del sueño.

Un adulto de entre 25 y 65 años debería dormir cada noche entre siete y nueve horas, recomienda la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos. Pero las mujeres deberían retrasar  varios minutos la hora a la que ponen sus relojes despertadores.

Es lo que dice el doctor Jim Horne, neurocientífico y director del Centro de Investigación del Sueño de la Universidad de Loughborough (Reino Unido), y lo confirma la Fundación Nacional del Sueño: las mujeres necesitan un promedio de 20 a 30 minutos más de sueño que los hombres. Y también lo indican los resultados de una empresa de pulseras que miden la actividad física durante el sueño.

Tras recolectar los datos de varios usuarios de esas pulseras, durante un mes, la empresa fabricante de las mismas descubrió que, en promedio, los hombres duermen seis horas y 26 minutos, mientras que el tiempo de las mujeres asciende a seis horas y 50 minutos. El responsable de esta diferencia temporal se encuentra en la arquitectura cerebral.

Lo que encontraron
Las conclusiones de un estudio llevado a cabo por la Universidad de Pensilvania, muestran que  la estructura neuronal femenina permite observar en las mujeres ciertas habilidades de comunicación, de capacidad analítica e intuitiva, así como una mejor memoria y una mayor disposición a la interacción social. 

Dicho en otras palabras, las mujeres estén mejor equipadas para la multitarea (es decir, para realizar una gran cantidad de tareas al mismo tiempo) y también para trabajar en grupo, señala el neurocientífico Jim Horne, antes citado. Y esa es la razón por la que el cerebro de las féminas exige un mayor descanso para la recuperación de su mente.

“Es posible que este tipo de funcionamiento o actividad cerebral propicie una mayor necesidad de descanso en la mujer”, asegura el neurocientífico.

Más problemas para dormir
Más allá de necesitar algunos minutos más de sueño y de que algunas mujeres lo consigan, muchas de ellas son más propensas a tener dificultades para descansar que los hombres.

Distintas investigaciones y encuestas concluyen que las mujeres sufren más insomnio y otros problemas para conciliar el sueño, señala el doctor Javier Puertas, otro neurocientífico:

“Estadísticamente las mujeres padecen el doble de insomnio que los hombres y lo sufren más desde el punto de vista del rendimiento y del aprendizaje” (o sea que sufren más la falta de sueño).

De hecho, 63% de las mujeres que tienen entre 30 y 60 años duermen unas seis horas al día. Es decir, entre una y tres horas menos de la cantidad recomendada. Y dificultades para conciliar el sueño también hacen que durante el día ellas experimenten más somnolencia, lo que puede llevar a problemas como falta de concentración o aumento del apetito y, por lo tanto, del peso.

Más responsabilidades
Lo que se sigue sin saberse es la razón exacta por la que ocurren esas diferencias entre ellas y ellos. El doctor Puertas explica que podría haber un componente sociológico y cultural que las explique: “Socialmente se ha cargado a las mujeres con más responsabilidades y preocupaciones que ellas se llevan a la cama”. El doctor Puertas también señala que hay factores biológicos que pueden alterar el sueño, como el embarazo y el cuidado de la casa y de los niños. “Por otra parte está demostrado que el oído de la mujer es más sensible a la hora de percibir o reaccionar ante los ruidos, por ejemplo al llanto de un bebé”.

Dada la importancia de este hábito indispensable para la buena salud, antes de recurrir a fármacos sin receta, el experto recomienda que se sigan las pautas habituales para tener una adecuada higiene del sueño. “Tener una dieta equilibrada y evitar el uso de móviles, tabletas o portátiles antes de dormir, porque su luz azul inhibe la producción de melatonina, la hormona necesaria para completar el ciclo natural del sueño”.

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Los expertos tampoco saben
La falta total de sueño lleva a los roedores a la muerte en unos cuantos días, según se ha observado en estudios al respecto. Los animales sufren desequilibrios metabólicos, comienzan a perder rápidamente calorías y aumentan la ingesta de alimento para compensar, pero la pérdida es más rápida y puede llevar a un fallo metabólico. 

Al mismo tiempo el sistema inmune deja de funcionar correctamente y aparecen infecciones. Estos síntomas se parecen a los que experimentan los humanos con trastornos del sueño como el insomnio crónico, que sufre 13% de la población.

“Sabemos que no se puede vivir sin dormir pero no sabemos la función exacta que tiene el sueño”, resume el médico. “El cansancio por la falta de sueño hace que las personas se muevan menos. También hace que segregue menos leptina, una proteína que dilata las paredes del estómago y crea una sensación de saciedad. A la vez se produce más grelina, una hormona que aumenta el apetito. Claramente la falta de horas de sueño nos está haciendo más obesos”.

Para este médico, la mayoría de la gente no está consciente de los perjuicios de la falta de sueño en la salud. “Tenemos un concepto elástico del sueño, como si fuera un chicle que podemos guardar cuando es hora de dormir y masticarlo después”, explica. 

 “Pero no funciona así. Compensar el sueño perdido con más horas en la cama alivia los síntomas conductuales, como la tensión y el cansancio, pero no las consecuencias para el sistema endocrino y cardiovascular”, señala el médico.

Una función vital
Se cree que una de las funciones fundamentales del sueño es clasificar y preservar los recuerdos acumulados durante el día. 

Si una persona almacena un recuerdo y a la vez percibe un olor determinado durante el sueño, la presencia de ese mismo aroma basta para que recupere ese recuerdo y lo refuerce de forma inconsciente. 

Al día siguiente, las memorias asociadas a olores son más fuertes que las que no contaban con ese aliciente sensorial.

El investigador, que estudia las conexiones entre memoria y sueño, en pacientes de varias enfermedades, dice que uno de los síntomas más debilitantes de la enfermedad es la enorme agitación nocturna de los pacientes que no consiguen descansar.  De hecho, el insomnio es la principal causa de internamiento de personas con la enfermedad de Alzhéimer”, explica.

“Si uno lograra evitar los problemas de sueño que sufren los pacientes de una enfermedad, se ahorrarían muchos de los problemas de salud que llevan a que esos pacientes desarrollen una disfunción”. 

Lo que ignoramos
La mayoría de la gente no está consciente de los perjuicios de la falta de sueño.

Dormir activa una compleja red de procesos biológicos esenciales. Entenderlos puede ser clave para tener acceso a una vida saludable.

Paul Franken lleva años buscando la respuesta a una pregunta sencilla en apariencia: ¿por qué necesitamos dormir? 

“Los humanos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, pero realmente no sabemos por qué tenemos que perder la consciencia para obtener todos los beneficios biológicos del descanso”, explica este biólogo de la Universidad de Lausana (Suiza).

Puede que el sueño sea un complejo mecanismo neurológico destinado a evitar muchas enfermedades. De hecho, la falta de sueño está asociada a un mayor riesgo de adicciones, males mentales, obesidad, diabetes y dolencias cardiovasculares. 

El equipo de investigadores de Franken ha demostrado que una falta moderada del sueño cambia radicalmente el metabolismo. En sus estudios su equipo ha visto que cuando un ratón duerme la mitad de lo necesario, se trastoca hasta 80% del funcionamiento de su organismo. 

Por ejemplo “la falta de sueño hace que el hígado empiece a segregar enzimas que predisponen a un individuo a no recuperarse de los efectos nocivos de la pérdida de sueño”, asegura el doctor Franken. 

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