En la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Venecia una nota muy importante fue que películas ganadoras como la de su máximo galardón, “Roma”, de Alfonso Cuarón, fuera una producción para Netflix.

Esta era una cachetada con guante blanco para los puristas del Séptimo Arte que en la edición del año pasado del Festival Internacional de Cine de Cannes se negaron a que películas destinadas principalmente para su difusión a través de plataformas digitales fueran siquiera aceptadas para contender en competencias fílmicas como las de este evento tras la programación en el mismo por la obtención de su máximo galardón, la Palma de Oro, de películas exclusivas para Netflix como “Okja”, del cineasta surcoreano Joon-ho Bong o “The Meyerowitz Stories”, del norteamericano Noah Baumbach, que en este mismo espacio recomendamos al estrenarse en directo en esta plataforma.

Pues volviendo a Venecia y las películas premiadas en la edición pasada, además de “Roma”, de Alfonso Cuarón, cuyo estreno mundial en la plataforma de Netflix se espera para el próximo 14 de diciembre, desde el pasado fin de semana se encuentra disponible en la misma el más reciente filme de los no menos aclamados hermanos Joel y Ethan Coen, “La Balada de Buster Scruggs”, ganadora del Mejor Guión de dicho festival.

“La Balada de Buster Scruggs” reafirma el prestigio de los creadores de clásicos que van de su ópera prima “Simplemente sangre” (1984) a las ganadoras del Oscar “Fargo: Secuestro Voluntario” y “Sin lugar para los débiles”, del 2007, como contadores de historias al compaginar en este largometraje lo que sería el equivalente a seis cortometrajes ubicados todos en el Viejo Oeste en los cuales combinan desde el género musical que ya también abordaron con maestría en cintas como “¿Dónde estás Hermano?” al género western de su remake de “Con Temple de Acero”, del 2010, salpicados por el humor negro que desde la mencionada “Simplemente sangre” le da un sello también característico a sus relatos.

Así, “La Balada de Buster Scruggs” es la primera historia donde el personaje del título, Buster Scruggs (Tim Blake Nelson) es un trovador nómada muy bueno también para el manejo de la pistola; en “Sartén” James Franco es un ladrón de bancos al que unos sartenes parecen hacerle ver su suerte; en “Vale de Comida” Liam Neeson es un empresario de un espectáculo ambulante al que como a muchos les importa más su beneficio económico por encima que el de quienes les propician las ganancias y en “El Cañón de Todo el Oro” el también músico Tom Waits es un buscador de este preciado metal y quien por llegar a él no duda en pasar por encima de la naturaleza.

Las últimas dos historias giran alrededor de dos protagonistas mujeres: la primera, “La Chica que se Puso Nerviosa”, quizás el mejor de todos los relatos, nos presenta a la joven actriz Zoe Kazan como una mujer que en su trayecto a casarse en una diligencia la vida le cambia radicalmente tras la muerte del hermano que la acompaña en la misma, para cerrar con “Los restos mortales”, donde una aparente viuda (Tyne Daly), en otra diligencia, resulta escoltada por unos buscadores de recompensas hasta llegar a su destino. Ya sea admirador del género del western, de los Coen o simplemente de una compilación de historias de excelente manufactura, “La Balada de Buster Scruggs” no lo defraudará.
 
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