Tenebra que cubre la política coahuilense y la enmarca entre la podredumbre, el atraco premeditado y la simulación.

PRIMERA SOMBRA. La que cubre el fiasco y la mala fe durante la administración educativa de Coahuila por parte del Chema Fraustro y su cosa nostra.

Con algarabía se inauguraban escuelas superiores como tiendas de conveniencia en el estado, con raquíticos presupuestos, cuerpos académicos llenos de parientes de políticos y sin preparación académica. Al fin que lo importante era presumir los edificios y apañar los presupuestos.

Es el caso de la Politécnica de Piedras Negras, creada al vapor, fue entregada a un político priista quien con el mínimo conocimiento y gran ambición fue cómplice en la omisión de validar los estudios de carreras.

Chema en la jugada y no se diga su “abogado” Enrique Flores, quien llegó al máximo de la incompetencia.

En resumen, 80 egresados de la “Carrera de Mecatrónica” de esa universidad –hoy patito– no han recibido su título profesional porque simplemente la curricular no está validada en la Dirección de Profesiones de la SEP Federal, pese haber pasado 5 años de iniciar sus estudios.

Y peor aún, la rectora pirata recordó que la universidad inició operaciones en esta frontera con sólo dos carreras y con el paso del tiempo se incorporó la de Robótica, la cual aún está en proceso de firmas.

Refiere que es un trámite complicado, pero evidentemente no tiene idea del mismo y en razón –a su evidente chambismo– cubre a Chema y su nefasto paso por la educación en Coahuila. Vaya cosa.

SEGUNDA SOMBRA. La exgobernadora de Yucatán y candidata a la presidencia de lo que queda del PRI nacional, saca a la luz una denuncia en contra de Alito, el cachorro Viggiano-Moreira.

Acusado de poseer una casa de 40 millones de pesos en Campeche que no correspondía a sus haberes del momento como funcionario menor de aquel estado.

El misil tiene una doble encomienda porque toca a su mentora y candidata a Secretaría General, la hechicera hidalguense.

El bunker regalado a su esposo en San Alberto bien vale esa cantidad y mucho más, y pronto estará en el centro del torbellino, máxime la amenaza proferida por Rubén “N” a la hoy candidata.

El PRI se desmorona en sus guiñapos, un partido apestado que sobrevive de los subsidios estatales y de caballeros medievales que sólo cuidan sus feudos.

Coahuila es el principado de los Moreira, casta tomada a la fuerza, arrebatada a la modorra y la complacencia de sus habitantes , que guardaron silencio a cambio de las migajas del dictador que sigue pisoteando a quien se deje. Sucia profesión esa de la lisonja que provee la actual administración. Valiendo madre.

TERCERA SOMBRA. Gabriela de León de plano no llena –su ambición es sólo comparada con su sumisión– el edificio de 81 millones de pesos que albergara al Instituto Electoral de Coahuila (IEC).

El cuerpo colegiado, dominado por el moreirato, actualmente paga cerca de 150 mil mensuales por el edificio que renta, por lo que el costo de la construcción y el terreno equivaldría a pagar esa renta por casi 50 años y es un negocio redondo.

Peor aún, el procedimiento mediante el cual se adjudicó la construcción del edificio a Miguel Ayala de la Garza, otro proveedor consentido del IEC, está lleno de anomalías que dan lugar a suspicacias.

Miguel Ayala de la Garza fue uno de los constructores consentidos durante la administración de Rubén Moreira como gobernador de Coahuila, a tal grado que se le otorgaron grandes proyectos de construcción referentes durante la administración del mismo, tales como la restauración del Ateneo Fuente y la Catedral de Saltillo, sólo por nombrar algunos.

Aparte es el preferido de la Presidenta del IEC, ya que en enero de 2018 le fue adjudicado un contrato de reparación de inmueble por 1.5 millones de pesos; muy raro, máxime que ese edificio es rentado. ¡Ups! En los enjuagues no tienen fondo y falta el negocio mayor de la sumisa Gabriela.