El SAT nos dice que  todas las personas físicas que perciben salarios y demás prestaciones de un trabajo personal subordinado a disposición de un empleador son asalariados.Los asalariados decimos que somos Godínez y que todos los que trabajan en el SAT y en las dependencias de gobierno son Godínez burócratas, ya que en sentido coloquial y de uso común, un burócrata equivale a ineficiencia, pereza y derroche de medios.

Sin embargo, el término de la burocracia no es exclusivo de las dependencias gubernamentales y puede referirse a cualquier tipo de organización privada o pública. Por ejemplo, en las empresas que tienen la Norma de Calidad ISO (cualquiera que fuere) te habrás dado cuenta de lo tedioso que puede ser llevar registros. Claro, la encantadora idea de que lo que no se mide no se puede mejorar; ha llevado a las  empresas a los extremos de registrar absolutamente todo en formatos, registros, check list, auditorías internas para llenarlos a prisa, olvidándose de la calidad.Otros se rinden ante el llenado de un formato de comprobación de gastos, por un ticket de estacionamiento y prefieren perder su dinero antes que su tiempo en llenar el formato y recolectar las firmas de autorización.

En México hacer un trámite regulatorio en dependencias gubernamentales toma casi 7 horas, ubicándonos entre la lista de los siete países con las gestiones más complicadas, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Así que para los que somos Godínez, esto representa tener que pedir un permiso especial o un día a cuenta de vacaciones en nuestro trabajo, para poder pasar el día en una fila que nos llevará al burócrata que definirá los papeles que hay que entregar; tal vez por que piensan que entre más  requisitos y  cantidad de trámites más seguro será el proceso, ocasionando que todo esto requiera de la mínima estandarización, de controles y objetividad. En otras palabras, se necesita suerte, hacerte el sumiso o sonriente según sea la persona en turno y quizás una palanca para no ser uno  más de la lista de los que sufren o tiran la toalla cuando se enfrentan a un trámite burocrático.

Esta complejidad de la burocracia se traduce en que las organizaciones están más preocupadas por cumplir los requisitos burocráticos que por satisfacer las necesidades de los clientes internos y externos o los ciudadanos.

En pleno siglo XXI y en la era de la comunicación y la informática que exista la burocracia y el papeleo, es un síntoma de la mala administración, dirección política y económica, es resistirse al desarrollo y a la tecnología (la cual se hace para mejorar la calidad de vida) es vivir en lo primitivo y mal gastar los recursos.

Aunque Max Weber definió a la burocracia como una forma de organización que realza la precisión, la velocidad, la claridad, la regularidad, la exactitud y la eficiencia conseguida a través de la división prefijada de las tareas, de la supervisión jerárquica, y de detalladas reglas y regulaciones; los Godínez burócratas la practican como un arte de convertir lo fácil en difícil por medio de lo inútil.