Hoy, 31 de diciembre, es el último día del año 2017, y su término da paso a un nuevo año en el calendario, por consiguiente, el primer segundo después de la medianoche le pertenecerá ya al tiempo del año 2018. Este año trae una nueva autoridad para Saltillo, y también sus primeras horas serán ya de la nueva administración. El alcalde electo de la ciudad, Manolo Jiménez Salinas, tomará posesión de la Presidencia Municipal el día 1 de enero, y contará tan sólo con un año, tiempo demasiado corto para resolver los problemas que de suyo aquejan al municipio, y los que surjan en esa brevísima administración que excepcionalmente constará sólo de 365 días. 

Este breve periodo administrativo para los 38 municipios de Coahuila se implementó por única vez con el objeto de regresar a las antiguas administraciones con tres años de duración, como fueron durante tanto tiempo, al comprobarse que un año más no las hace mejores y en cambio sí complica la cuestión electoral cuando en algún momento obligaría a convocar exclusivamente a votación de autoridades municipales.

Como miembros de una comunidad municipal, todos los ciudadanos deberíamos saber que somos gobernados por un ayuntamiento o cabildo, encabezado por un presidente municipal o alcalde. Para cumplir sus funciones, éste requiere de la ayuda de los miembros del ayuntamiento y de la totalidad de la población que ellos representan. El municipio es un conjunto de vecinos de una población, y de él surgen problemas que exigen atención inmediata. Para resolverlos, la comunidad elige sus propias autoridades, que constituyen el ayuntamiento, una corporación compuesta de un alcalde o presidente, un síndico y varios regidores, a quienes se encarga la administración de los intereses municipales.

La historia del municipio se remonta a Grecia y Roma, en donde las ciudades eran las unidades principales del poder político. En América, conforme a la tradición municipal de Castilla y Aragón, los cabildos fueron creados por los españoles como organismos municipales que daban forma legal a la existencia de las ciudades y villas indianas. Las Leyes de Indias fijaban las tareas de sus integrantes: el procurador representaba los intereses de los vecinos; el alguacil mayor oficiaba como jefe de policía, cumplía las órdenes de prisión, recogía a los borrachos de la vía pública en un carro especial y era el único que podía entrar con espada al recinto del cabildo; el alarife trazaba las calles, distribuía el agua y se encargaba de la limpieza de las ciudades; el mayordomo administraba los dineros del municipio; el alférez real organizaba las milicias urbanas y al fiel ejecutor se le encomendaba inspeccionar los pesos y medidas y “fijar los precios de todas las cosas de comer”.

Trasladadas a la época, las tareas asignadas a los funcionarios del cabildo colonial siguen siendo los puntos neurálgicos del municipio actual: los intereses vecinales; la seguridad pública; el agua, las vialidades, el transporte urbano, los servicios de alumbrado, limpieza y recolección de basura; la administración financiera; los cuerpos policiacos y la regulación de la construcción y del comercio. La modernidad también trae a Saltillo otras necesidades no menos apremiantes, a las que se unen otras surgidas de la vecindad con Ramos Arizpe, la zona conurbada más importante de Coahuila, y que deberán resolverse en forma coordinada a fin de traer beneficios a ambos municipios.

Con el primer día del año, Saltillo estrenará nuevo presidente municipal. Manolo Jiménez es joven, carismático, trabajador, con vocación y experiencia en el servicio público, y quiere servir a su ciudad. Ayudémosle los saltillenses. La ciudad somos todos, colaboremos todos a su buena marcha.