Como País es urgente cambiar la percepción de preocupación, volatilidad y desconfianza que estamos dando al mundo, para que se estabilicen los mercados y que los jóvenes millennials emprendedores tengan motivos para invertir en su tierra. México necesita demostrar que no se gobierna por impulsos, arrebatos, ocurrencias simplistas o protagonismo insulso. La política no debe arruinar la economía.

Lo contrario de discernir se llama obnubilación. Esto es: visión mental afectada por “neblina”, pérdida del entendimiento, la capacidad de razonar o darse cuenta con claridad de las cosas. Todo equipo humano necesita recibir instrucciones claras, precisas y (ojo) que se le permita formular preguntas pertinentes. Abraham Lincoln dijo: “no hay pregunta más tonta que la que no se hace”. En lugar del “sí señor” y salir corriendo, hay que mirar a los ojos al jefe como si usted encendiera los faros antiniebla mientras le pregunta: ¿me permite una observación?

Rafael Elías, director de Exotix, una firma de inversión independiente del Reino Unido –Crédito para América Latina– que provee estudios, asesoría y acceso a clientes de mercados emergentes, recomienda a inversionistas precaución extrema ya que el gobierno mexicano parece estar completamente descoordinado e es incapaz de tomar una decisión viable.

Grupo de Tenedores de Bonos Ad Hoc de México CAT, como inversionistas ven sólo proyectos de infraestructura a largo plazo, todo “en el aire” y desinformación en cuanto a flujos, aforos, garantías y se necesita primero alinear intereses y lograr el consentimiento de muchas partes. Para vender, el Gobierno duplicó la oferta; dice que el 35 por ciento está interesado en la recompra. Pero las 300 empresas involucradas en la construcción del NAIM ya invirtieron, ya trabajaron, tendrán derecho a demandar. ¿Quiénes son los perdedores? Nosotros los contribuyentes que, además, en lugar de aeropuertos nos construyan terminales para autobuses.

Los tenedores de bonos perciben mucha asimetría en la información, un completo desconocimiento de los nuevos factores de riesgo del “nuevo proyecto”. No hay claridad sobre la tarifa de uso de aeropuertos (TUA), es garantía en papel, pero no hay claridad de qué aeropuerto es el que se usará. No hay información sobre la capacidad de pasajeros y el flujo de efectivo que generarán. La estrategia del gobierno confunde y siembra desconfianza en ciudadanos e inversionistas.

Al gobierno mexicano debería importarle atraer derrama económica a través del turismo internacional. Lo primero que pregunta el que quiere o necesita viajar es la calificación del aeropuerto destino: conectividad, funcionamiento y calidad.

¡Decídete a ser feliz hoy!

@_A_lfonsina