En los últimos años hemos sido testigos de cómo el turismo se ha convertido en un sector clave para la economía mexicana, representa más del 8.7 por ciento del PIB y genera 10 millones de puestos de trabajo. Sin embargo, esto no quiere decir que no tengamos retos importantes como sector.

Para asegurarnos del buen desempeño del sector en el mediano y largo plazo, y por iniciativa del presidente Peña Nieto, se organizaron el año pasado foros de Consulta Pública para identificar las necesidades de política turística con una visión al año 2040. En esta ocasión quisiera comentar sobre algunos de los temas y propuestas que se identificaron.

Entre los retos que enfrenta el sector turismo están tres que tienen que ver con darle al sector una base sólida y de certidumbre sobre la cual desarrollarse, seguir creciendo y maximizando su aporte a la sociedad: la seguridad; la planeación integral y ordenamiento territorial, y la sustentabilidad.

Sin duda, el mayor reto que enfrenta el turismo en México es el de la seguridad. Es por esto que la Secretaría de Turismo ha centrado sus esfuerzos en este tema con el fin de generar destinos seguros, donde el turista encuentre un entorno de orden y convivencia social pacífica entre todos los miembros de la comunidad.

Por ello, estamos implementando un modelo de seguridad para los principales destinos turísticos del país. Concretamente ya lo detonamos en Cancún y Los Cabos y lo iremos adaptando a otros destinos.

Este modelo de seguridad consta de tres aspectos fundamentales: 1) El compromiso de instrumentar el Modelo Óptimo de la Función Policial, que ya fue aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad Pública; 2) Trabajar en la recomposición del tejido social, el cual es fundamental para garantizar la seguridad 3) Involucrar activamente a los empresarios y a la sociedad.

Cuando los problemas son de todos, todos debemos participar en su solución, y para la Secretaría de Turismo la seguridad de nuestros destinos es un tema prioritario. No podemos permitir que la falta de seguridad ponga en riesgo lo que hemos logrado y el desarrollo futuro del turismo.

En materia de planeación y ordenamiento territorial, debemos dejar atrás el crecimiento desordenado y con pobres criterios ambientales que sufren muchos de nuestros destinos turísticos. Esto, debido a las enormes presiones que ejercen los desarrolladores sobre las autoridades locales, que son las que tienen los atributos de uso de suelo, con objeto de aumentar la densidad y aumentar así sus ganancias de corto plazo, aún a costa de la viabilidad de los destinos.

Debemos transitar hacia un modelo más integral y participativo con la federación, estados y municipios para generar un crecimiento más ordenado con un mejor equilibrio entre los beneficios económicos, la inclusión social y la sustentabilidad ambiental.

Con esto en mente, en septiembre de 2016 generamos una metodología para implementar el Programa de Ordenamiento Turístico General del Territorio, y a la fecha 20 estados han instalado un Consejo Estatal. El objetivo es llegar al 100 por ciento, lo que significará certeza jurídica en el otorgamiento y tenencia de tierra, zonificación y uso de suelo en todo el país.

En cuanto a sustentabilidad ambiental, el reto está en optimizar el aprovechamiento de los recursos naturales relevantes para las actividades turísticas, procurando siempre la preservación del capital natural, mediante la incorporación de nuevas tecnologías y el fomento de una sólida cultura de conservación.

Para evitar el deterioro de los destinos por malas prácticas ambientales necesitamos generar estímulos y mecanismos de apoyo financiero que promuevan proyectos que incorporen y utilicen energías renovables, así como esquemas de mejoramiento en el manejo de residuos sólidos, reciclaje, y de los recursos hidráulicos.

Estos criterios deberán estar incorporados en la creación de nuevas Zonas de Desarrollo Turístico Sustentable, las cuales nos permitirán aprovechar al máximo los activos turísticos del país al mismo tiempo que atenuamos la carga para el medio ambiente.

Todo esto bajo una noción de seguir mejorando nuestro producto y a la vez incorporar de forma transversal en los planes, programas, proyectos y acciones, los últimos lineamientos de protección a la biodiversidad y combate al cambio climático.