La cifra equivale a los PIB sumados de China y Alemania

La inversión extranjera directa (IED) –recursos que reciben los países con el objetivo de incentivar la producción– está plagada de transacciones fantasma, las cuales crecen por arriba de las genuinas.

De los 40 billones de dólares que se estiman de flujos de IED en todo el mundo, 15 billones son fantasma. Dicho volumen equivale al producto interno bruto (PIB) anual combinado de China y Alemania, de acuerdo con una publicación del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Cifras oficiales plantean que en Luxemburgo, donde viven más de 600 mil personas, los flujos de IED son equiparables a los que recibe Estados Unidos y rebasan los de China.

Los 4 billones de dólares de IED en ese país europeo, de 2 mil 586 kilómetros de extensión (superficie menor a la de Tlaxcala), equivalen a 6.6 millones de dólares por habitante.

Datos a 2015 revelan que los activos de IED en Luxemburgo son 36 veces los que se reciben en México; en cuanto a pasivos, también le multiplican por nueve.

Las inversiones en depósitos vacíos extranjeros podrían indicar que las multinacionales controladas a escala nacional se dedican a la evasión fiscal, destacan Jannick Damgaard, Thomas Elkjaer y Niels Johannesen, autores de la publicación.

Inversiones intrafirma y administración de depósitos intangibles que buscan minimizar la carga de las multinacionales son la causa, explican. Se paga por corporativos vacíos, donde no hay actividades comerciales.

Paraísos fiscales ya ubicables son los que albergan la mayor cantidad de IED fantasma en el mundo. Luxemburgo y los Países Bajos agrupan casi la mitad. Con Hong Kong, Islas Vírgenes Británicas, Bermudas, Singapur, Islas Caimán, Suiza, Irlanda y Mauricio suman más de 85 por ciento de todas las inversiones fantasma en el planeta: alrededor de 12.7 billones de dólares.

La práctica es incentivada por estrategias políticas deliberadas para atraer mayor cantidad de IED con beneficios fiscales. Independientemente de ser transacciones fantasma, contribuyen a la economía local al adquirir servicios de asesoría fiscal, contabilidad y financieros, así como pagando tarifas de registro e incorporación.

Tan rentable es esa simulación, que en paraísos fiscales del Caribe dichos servicios representan la mayor parte del PIB, junto con el turismo.

Los intentos por frenar la evasión fiscal, como la iniciativa G20 de Erosión base y cambio de ganancias, así como el Intercambio automático de información de cuentas bancarias dentro del Estándar de Informes Comunes, han servido poco para frenar el avance de la IED fantasma, que en una década creció 30 por ciento, admiten los autores del FMI.

En agosto pasado el tema de las transacciones intrafirma en América Latina como el rubro más opaco de la IED fue esbozado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

El flujo de capital –que implica inversión nueva– se redujo 20 por ciento durante 2018 y sumó 69 mil millones de dólares, la reinversión de utilidades creció 16 por ciento, con 61 mil millones, y avanzó 168 por ciento el préstamo entre compañías que pertenecen a una misma trasnacional, con saldo de 52 mil millones de dólares.