Abstractas. Así son las pinturas de la artista de Acuña, evidencian sus emociones y sentimientos. Foto: Luis Salcedo
La artista coahuilense inauguró una exposición con su trabajo pictórico y presentó el libro de poemas ‘Voces, ecos y silencios’ en el Museo Rubén Herrera

Irene Aguirre Arista crea desde ella y para ella. Cada verso y cada trazo son una expresión de su alma, de su interior; sus inquietudes personales y creativas se reflejan en las espectrales formas de sus pinturas y en los versos románticos de sus poemas.

La también maestra ha dedicado años de su vida a la práctica artística en estas dos disciplinas y el pasado martes celebró su trayectoria con la presentación de su libro de poemas “Voces, ecos y silencios”, así como de la inauguración de la exposición “Siluetas” en el Museo Rubén Herrera.

Acompañada por su hija, Blanca Lozano Aguirre, abrió la velada con una charla sobre sus textos, en los que compartió anécdotas que ayudaron a los asistentes a entender un poco del viaje que ha recorrido y de qué manera llegó al mundo del arte.

“Su espíritu artístico es totalmente original”, expresó Lozano Aguirre, “lo que vayan a conocer este día sobre su obra es un don que Dios le ha regalado, porque ella no tiene ningún estudio en el arte en el sentido de la pintura o el diseño gráfico y hubo un momento en que tampoco tenía estudios acerca de la literatura o la poesía. Todo lo que ustedes puedan ver de poesía aquí lo soñó y lo plasmó antes de estudiar”.

Cometarios. La hija de la autora, en primer plano, habló sobre el trabajo artístico de su mamá.

 “Porque ahora ya es licenciada en lengua y literatura española, una carrera que inició ya tarde, cuando ya nos tenía a nosotros. Con seis hijos de familia empezó a estudiar la Normal en una época en que las mujeres solían estudiar comercio, secretariado y así lo hizo ella pero no se detuvo ahí”, agregó.

Expresó además que la vida y obra de su madre ha resultado inspiradora para muchas otras personas, mujeres en particular, pues han visitado a trabajadoras de maquiladoras en Acuña, donde radican, y su testimonio ha propiciado cambios positivos en sus vidas.

Si bien Irene Aguirre Arista ya tenía la inquietud creativa, no fue hasta que padeció problemas en su voz, que la llevaron a retirarse de la docencia, cuando dio sus primeros pasos en las artes plásticas, con una técnica propia que bautizó como “ireflón”, en la que con sus propias manos, gestos muy expresivos y utilizando un material acrílico blanco, crea formas abstractas sobre fondos negros que remiten a imágenes arquetípicas.

Estas “siluetas”, que están en exhibición en la galería de exposiciones temporales del Museo Rubén Herrera, de igual forma que sus poemas, son producto de la emoción y representan desde sentimientos hasta iconos reconocibles como el Quijote o una partida de caza de la prehistoria.

Por su parte la autora agradeció la oportunidad de exponer su trabajo en Saltillo y recordó, antes de darle lectura a algunos de sus poemas, una instancia que se suscitó hace poco, cuando fue invitada a llevar su obra a Florencia, Italia, donde pudo recitar unos versos dedicados a la Alameda de la ciudad.

Al término de la presentación del libro se inauguró formalmente la exposición “Siluetas”, con la presencia del director del Instituto Municipal de Cultura de Saltillo, Iván Márquez Morales.

La poeta y pintora expresó que “lo que más me enternece y me motiva es que en Coahuila hay mucho talento, demasiado talento y que yo haya llegado a Florencia sin haber estudiado arte maravilló allá. Quedó establecido que cualquier persona que le dedique constante a su deseo lo logra”.

“Todo ese germen, todo ese material que está ahí debe florecer. Si yo fui sin ningún conocimiento porqué no puede ir alguien más que ya tiene el conocimiento. Todos podemos llegar a Florencia”, concluyó.