Wendy Arroyo
Por increíble que parezca, hay quienes lejos de disfrutar de un encuentro erótico, sufren cada vez que deben acudir al llamado de la intimidad
Resulta difícil pensar que exista alguien que no se deleite con el sexo, por increíble que parezca, hay quienes lejos de disfrutar de un encuentro erótico, sufren cada vez que deben acudir al llamado de la intimidad.

Ansiedad, dolor físico y miedo son algunas de las respuestas que el cuerpo emite ante situaciones desagradables. Si bien es cierto que las relaciones sexuales son parte importante de la salud física, mental y espiritual del ser humano, lo que para algunos es sinónimo de placer, para otros simplemente es causa de repulsión causada por un padecimiento denominado aversión al sexo.

De acuerdo con el Dr. David Barrios Martínez, director de Caleidoscopía, Espacio de Cultura, Terapia y Salud Sexual, "se trata de disfunción de la vida erótica, la cual no sólo consiste en la carencia de deseo sexual, sino en repulsión y pánico recurrente a cualquier forma de erotización o encuentro íntimo".

El trastorno puede presentarse en ambos géneros, sin embargo es más común en las mujeres, lo que se relaciona con la represión que existe al placer erótico femenino y que incluso puede implicar manifestaciones fóbicas o desencadenar enfermedades como erupciones cutáneas, colitis, trastornos menstruales, dificultad para respirar, sudoración fría y palpitaciones.

Causas del síndrome

Primera: Educación sexual cargada de mitos, tabúes y concepciones equivocadas, donde el placer erótico es reprimido a través de omisiones, gestos y frases de descalificación ante el goce sexual.

Segunda: Cuando la personas admiten de forma consciente que el erotismo es sucio y pecaminoso.

"Como cualquier disfunción erótica, la aversión sexual puede ser primaria (presente desde el inicio de la vida erótica) o secundaria (ha existido antes un período de funcionamiento sexual satisfactorio y adecuado). También puede ser selectiva (se presenta con algunas parejas y con otras no) o situacional (surge sólo ante determinadas circunstancias o factores)", aclara el también expresidente de la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología.

Ante la situación el psicoterapeuta propone:

1. Hacer una revisión personal y honesta de la calidad de la vida sexual, individual y de   pareja.

2. Platicar al respecto entre ambos, con franqueza y respeto.

3. Conocer la disposición de ambos miembros para resolver el problema.

4. Participar en un proceso de psicoterapia, a cargo de un profesional ético especializado en salud sexual.

5. Actualizar la relación de pareja en el aspecto afectivo, de convivencia y erótico.

Es muy importante que, de manera personal, cada quien haga una  revisión de la calidad de su realidad para saber si el deseo, la excitación y el orgasmo nos hacen sentir placer o aversión.