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La dramática situación de las Aguilas del América llevó a la directiva a realizar el relevo en la dirección técnica; hoy presentan oficialmente a Daniel Alberto, con la consigna de revivir el americanismo
TOLUCA.- Daniel Alberto Brailovsky es a partir de hoy técnico del América. "Una institución que quiero de toda la vida y que ahora tengo la oportunidad de dirigir", dijo El Ruso a Televisa apenas fue nombrado.

Como exigencia inmediata, Brailovsky aseguró que hará ver a "todo el mundo que trabaje por debajo mío, que aquí (en América) afortunada o desgraciadamente hay que ganar siempre".

Su trabajo como entrenador más reciente fue con el Veracruz en la temporada de Apertura 2002, club al que dirigió 10 partidos. Antes tuvo éxito en el futbol de Israel con el Maccabi Kfar-Kana que ascendió de la Segunda Divisón , para luego pasar al Maccabi Haifa, que hizo bicampeón y participar en las rondas previas de la Champions League.

Como sea, ayer, Luis Fernando Tena vivía horas extra en la banca americanista. La derrota ante Toluca en el Nemesio Díez simplemente llegó a cerrar un círculo que Guillermo Cañedo, presidente de los amarillos, había anunciado hace un par de semanas: "La paciencia es corta", fue la declaratoria.

Todo estaba dicho por el dirigente, a pesar de su intento por matizarlo. "Sí, molesta, porque es un partido que más allá de lo que sucede, se deja al equipo en una situación muy mala".

Tal situación para Cañedo no pasa por la actitud de los elementos, "Veo ánimo en los jugadores, por momentos se enseña personalidad, pero no está alcanzando".

De ahí que se tuviera que tomar una determinación de tajo, "necesitamos pensar qué sigue".

A partir de hoy, el presidente americanista emprenderá el programa para renacer el americanismo perdido, para encabezarlo eligió a Brailovsky, ex comentarista deportivo de ESPN, quien intentará devolver a las Aguilas el protagonismo en "cualquier cancha en donde se pare", exigencia de Cañedo a propósito de los recientes descalabros fuera del Azteca.

La agonía de Tena en La Bombonera fue finita. Duró 90 minutos, mismos en los que desde un palco, Cañedo observó el encuentro petrificado, sin gesticular, casi sin respirar.

Al menos así estuvo durante 71 minutos, porque sobre el 72', Cañedo, y sobre todo Tena, tuvo su momento de esperanza, cuando Villa acercó a los capitalinos a un gol, pero cuatro minutos después regresó a su inamovible figura.

Así, la determinación estaba tomada desde que el directivo abandonó el palco rumbo al vestidor. Ahí donde llegaron jugadores mudos y regañados por la derrota y la noticia. Abordaron el autobús junto con Luis Fernando Tena apresurado, sin ganas para decir nada más.

No había tiempo para ello. El compromiso dentro de los cuartos de final de la Copa Sudamericana, ante el Vasco da Gama el miércoles, exige trabajo inmediato, por eso, la directiva presentará hoy a su nuevo estratega con ánimo de revivir.