Recuerdan al poeta Jaime Sabines en su natal Chiapas
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Ante el dolor de sus lectores, sus hijos recordaron en los diarios lo que el artista les decía: "no hay que llorar la muerte, es mejor celebrar la vida".
México, D.F..- Música, poesía, teatro y una exposición son parte de las actividades con las que durante marzo se rinde homenaje en Chiapas al destacado poeta mexicano Jaime Sabines, a 12 años de su fallecimiento y a 85 años de su natalicio.
Organizadas por el gobierno de Chiapas en el Centro Cultural que lleva el nombre del escritor, las actividades incluyen la muestra `Tributo a Jaime Sabines` del artista Juan Ramón Lemus Guerrero.
Además, el fin de semana, los poetas Yolanda Gómez Fuentes, Claudia Posadas y Jorge Fernández Granados hablaron de la vida y obra del poeta.
Mientras que el cantautor César Gandhi, en compañía de su guitarra, musicalizó algunos de los poemas del autor de `Los amorosos`.
Jaime Sabines nació el 25 de marzo de 1926, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Fue el primer hijo del matrimonio entre Julio Sabines, de origen libanés, y Luz Gutiérrez, de Chiapas, quienes procrearon tres varones.
Cuando cursó la preparatoria publicó sus primeros poemas, que colmaron las páginas del periódico escolar `El estudiante`, del que se extrajeron algunos textos que aparecen el su primer libro `Horal`. Sin embargo, estos versos corresponden a una etapa de principiante del poeta.
Al poco tiempo, Sabines fungió como director de ese periódico. Sin embargo, sus aspiraciones aún no estaban definidas, razón por que los 19 años, en 1945, viajó a la Ciudad de México, donde estudió medicina, en el antiguo edificio sede de la Santa Inquisición, en la Plaza de Santo Domingo.
No obstante, abandonó la carrera tres años más tarde, pues su concepto de esta ciencia desapareció.
En una ciudad de gran tamaño como lo es la capital del país, Sabines buscó consuelo en la lectura, de la que nació la necesidad de escribir sus angustias, fue así que creó su primer poema profesional `Introducción la muerte`, que se publicó en la revista `América`.
Tiempo después el joven poeta regresó a Chiapas, donde trabajó durante un año como vendedor de la mueblería Sabines, propiedad de su hermano Juan. Sin embargo, en 1949 regresó a la capital del país para ingresar a la Escuela de Filosofía y Letras, lugar en el que descubrió su verdadera vocación.
Sabines tomó clases de Julio Torri, Amando Bolaños e Islas, Julio Jiménez Rueda, Enrique González Martínez, José Gaos y Eduardo Nicol.
Fue también en esta institución donde conoció a los que tiempo después serían sus grandes amigos, Sergio Magaña, Sergio Galindo, Emilio Carballido, Rosario Castellanos, Dolores Castro y Luisa Josefina Hernández.
En algunas ocasiones se reunían a discutir y comentar sus textos en la casa de Efrén Hernández, lugar al que asistían poetas, novelistas y dramaturgos, fue en este hogar donde conoció a Juan Rulfo, a Pita Amor, a Guadalupe Dueñas y a Juan José Arreola.
A partir de los 23 años, el joven Jaime comenzó a notar que era dueño de una voz poética propia, escribió en esta época `La señal` y `Adán y Eva`, lo que lo incitó a realizar su primer libro, `Horal`.
Años más tarde, en 1952, Sabines regresó a Tuxtla Gutiérrez, pues su padre había sido víctima de un accidente y se encontraba grave.
Luego de quedarse al mando del negocio de la familia, por la reciente elección de diputado de su hermano Juan, Jaime decidió contraer nupcias con Josefa Rodríguez Zebadúa, a quien conocía desde la infancia.
Ya en la capital chiapaneca, se propuso hacer un soneto diario a lo largo de un mes, con el único objetivo de recordar escribir.
Durante siete años, de 1953 a 1959, el poeta, a pesar de haber publicado tres libros, vivió maldiciendo su suerte por tener que hacer algo tan indigno como barrer la calle, levantar las cortinas y mercar telas.
Fue en `Tarumba`, escrito tras el mostrador en 1945, que el autor plasmó la hostilidad de la provincia para alguien que conocía la agresividad de la gran ciudad. Ese mismo año conoció la felicidad de ser padre con el nacimiento de su hijo Julio.
Ya para ese entonces, Sabines contaba con 30 años, cuatro libros, una familia y una tienda de telas donde llegó a beber con otros poetas más jóvenes, como Eraclio Zepeda, Juan Bañuelos y Oscar Oliva.
En 1959, Sabines regresó a la gran ciudad, esta vez trabajó en la fábrica de alimentos para animales que instaló su hermano Juan.
Ese mismo año, el Ateneo de Ciencias y Artes le otorgó el Premio Chiapas. Ya instalado en la capital del país, escribió `Diario semanario`, poema en el que refleja amor hacia la enorme urbe.
Además, tras la enfermedad y muerte de su padre, Jaime escribió `Algo sobre la muerte del Mayor Sabines`, en el que el poeta plasmó su dolor, desgarramiento e impotencia ante la muerte.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) publicó en 1962 el primer `Recuento de poemas` de Jaime Sabines, el cual incluyó casi todos los versos que había escrito hasta ese momento.
En 1964, fue becado por el Centro Mexicano de Escritores, donde se encontró con Juan Rulfo, Francisco Monterde y Salvador Elizondo. Fue durante este periodo que escribió la segunda parte de `Algo sobre la muerte del Mayor Sabines`.
En 1965 visitó Cuba como jurado del Premio Casa de las Américas y quedó impresionado por las carencias y mucho trabajo con que vivía la gente allá. Esto le produjo un desencanto con la izquierda. A raíz de esto escribió poemas de carácter político que incluiría en `Yuria`, publicado en 1967.
Un año más tarde falleció su madre, Doña Luz. A quien le escribió el poema del mismo nombre, incluido en el libro `Maltiempo`, el cual es una reflexión filosófica de la vida, pues trata de la cotidianidad, del cadáver de su gato, del viaje a la Luna y de la masacre estudiantil de 1968.
No se trata de poesía de intensidad, sino de ideas, de trucos, de inteligencia y malicia poética, explicaba el poeta.
Dos años más tarde, en 1974, recibió el Premio Xavier Villaurrutia. Sabines mantuvo un fuerte vínculo con la política, en 1976 y 1979 fungió como diputado federal por Chiapas. En 1982 le fue otorgado el Premio Elías Sourasky.
En 1985, Jaime adquirió un rancho cerca de los lagos de Montebello, Chiapas, al que nombró `Yuria`. En esos años se mantuvo en profundo contacto con la naturaleza y se dedicó a cultivar la tierra. Labores que abandonó tras ser electo diputado federal por el Distrito Federal en 1988.
La trayectoria de este poeta chiapaneco estuvo caracterizada por homenajes, entregas de reconocimientos por parte de instituciones gubernamentales, culturales y académicas.
En 1985 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes. En 1986, con motivo de sus 60 años, fue homenajeado por la UNAM y el INBA. Ese mismo año el gobierno de Tabasco le entregó el Premio Juchimán de Plata.
En 1991, el Consejo Consultivo le otorgó la Presea Ciudad de México y en 1994 el Senado de la República lo condecoró con la Medalla Belisario Domínguez.
Asimismo, por su libro `Pieces of Shadow` (Fragmentos de sombra), antología de su poesía traducida al inglés y editada en edición bilingue, Sabines ganó el Premio Mazatlán de Literatura 1996.
En la última década de vida, la enfermedad golpeó el cuerpo del poeta: una fractura de la pierna izquierda confluyó con los inclementes azotes del cáncer. Esto obligó al artista a permanecer en casa gran parte de su tiempo.
Durante estos años, Sabines reflexionó más acerca de la condición humana, aunque sólo logró concluir un poema, "Me encanta Dios"; también se dedicó a revisar sus libretas donde fue escribiendo cada uno de sus poemas a lo largo de su vida, tarea que lo llevó a publicar el libro `Poemas rescatados`.
En esos años, Sabines también se dio tiempo para viajar; visitó las ciudades de Tamaulipas, Monterrey, Guadalajara, Tijuana y Tuxtla Gutiérrez, donde recitaba sus poemas. También estuvo en Nueva York en 1995, donde además de presentar su libro `Pieces of Shadow`, leyó algunos versos en el atrio de la catedral de San Juan "El Divino".
Asimismo, en el verano de 1997 participó en un encuentro de poesía en Holanda. En octubre de ese mismo año viajó a Quebec, Canadá, donde presentó su antología bilingue (francés-español) `Les poemes du piéton` y participó en un encuentro de poesía.
Dos meses más tarde se trasladó a la capital francesa donde dio a conocer una nueva edición de `Tarumba`, traducido por Jean-Clarence Lambert; en ese mismo viaje, Sabines fue homenajeado en Madrid por la Asociación de Artistas y Escritores de España.
Una gran cantidad de encuentros más esperaban al poeta. No obstante, la muerte se impuso en su camino. El 19 de marzo de 1999 en el Distrito Federal, después de muchas intervenciones quirúrgicas, Jaime Sabines sucumbió ante el cáncer, en su casa, acompañado de su esposa y sus cuatro hijos.
Ante el dolor de sus lectores, sus hijos recordaron en los diarios lo que el artista les decía: "no hay que llorar la muerte, es mejor celebrar la vida".