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Iyané: el regreso del guardián del desierto

Tras 150 años de ausencia, el bisonte americano volvió a Cuatro Ciénegas. Su reintroducción no sólo busca recuperar una especie emblemática, sino reactivar pastizales, mejorar la infiltración del agua y restaurar el equilibrio ecológico del desierto coahuilense.

  • 09 febrero 2026

A ocho kilómetros de Cuatrociénegas, tras internarse en la Sierra de Menchaca, detrás del Cerro del Muerto, se encuentran las 3 mil 750 hectáreas de la reserva El Santuario, un corral natural donde el bisonte galopa con total libertad. Aquí encuentra comida, agua y convive con otras especies. Es un escenario desértico, donde las montañas custodian el desarrollo del animal.

Es en este territorio, al que se accede por la carretera a Ocampo, donde el bisonte americano -iyané en lengua de la Nación Ndé- volvió a habitar el lugar que ocupó durante siglos.

Algunas causas de su desaparición fueron la cacería, pues el bisonte era muy buscado por su carne y sobre todo su piel, además del sobrepastoreo del ganado que poco a poco fue acabando con los pastizales.

El 26 de noviembre de 2025 fue reintroducida una manada de 44 ejemplares procedentes del Rancho El Uno, ubicado en la reserva de Janos, Chihuahua, una reserva natural de más de 5 mil kilómetros cuadrados. Se sumaron a otros tres donados previamente por el Museo del Desierto en agosto de ese año.

Con el regreso de estos ejemplares se rompieron 150 años de ausencia. Más de un siglo y medio sin la presencia de una especie clave para el equilibrio del ecosistema.

Este logro de conservación fue impulsado por la Fundación Pro Cuatrociénegas y la Nación Ndé.

Para la Nación Ndé, conocidos también como apaches, el bisonte era una fuente vital de alimento, vestimenta y vivienda, además de que representa la fuerza, abundancia y armonía con la naturaleza, por lo que su regreso los conecta con su memoria colectiva.

En colaboración, buscan reactivar los procesos propios del desierto de Coahuila como recuperar gradualmente los pastizales perdidos, el agua y, por supuesto, devolver la presencia de fauna nativa del entorno.

$!Protegido y libre, el bisonte americano retoma su lugar como especie clave del ecosistema de Cuatro Ciénegas.

El protocolo tardó un mes. Cada animal fue sometido a pruebas de enfermedades, aplicación de vacunas y desparasitación.

Después inició el complejo traslado de Chihuahua, pasando por Durango hasta llegar a Coahuila. Más de mil kilómetros de distancia recorrieron los 44 bisontes americanos para volver a pisar las tierras coahuilenses.

En El Santuario, iyané -bisonte- tiene agua, alimento, pero ante todo, protección contra la cacería indiscriminada.

Los especialistas esperan que con la presencia del bisonte, en el primer año crezcan los pastizales que serán su alimento. Y a largo plazo, un aproximado de cinco años, que contribuya a la recarga de los acuíferos que nutren las pozas y los humedales para preservar las especies endémicas de la zona.

“Entonces empezaremos a ver cómo todo está conectado. La presencia del bisonte termina influyendo y mejorando el hábitat de estas especies endémicas en el Valle de CuatroCiénegas”, afirma Gerardo Ruiz Smith, director de la Fundación Pro Cuatrociénegas.

LA BENDICIÓN A IYANÉ

Al llegar a Cuatro Ciénegas, la Nación Ndé, representada por Juan Longoria Granados, recibió a este antiguo habitante con una ceremonia cargada del simbolismo que une a este grupo étnico con el bisonte, al que llaman iyané.

Con cantos, plegarias y colocación de plumas de pavo en los cuatro puntos cardinales del corral donde estuvieron los primeros días, Juan renovó y bendijo la alianza de su pueblo con el bisonte.

“Nosotros decimos que iyané es igual a más agua, porque con él va a haber pasto, y con el pasto va a haber más agua”, afirma.

Y el agua es un problema en Cuatro Ciénegas. Reconocido mundialmente por albergar bacterias que pueden explicar la evolución de la tierra, así como especies endémicas en sus pozas, desde hace años enfrenta la sobreexplotación de su hábitat a causa de la extracción de agua para el riego de alfalfa que alimenta el ganado lechero.

Sin embargo, lo que explican especialistas es que con la fuerza de su peso, que fluctúa en los 600 kilos en las hembras y puede llegar hasta una tonelada en el caso de los machos, el bisonte remueve la tierra y crea cuencas que favorecen la infiltración del agua, así como el crecimiento de los pastizales que serán su alimento.

“Por primera vez en cientos de años, la Nación Ndé puede estar de regreso en su territorio en conexión con una especie muy importante para su cosmovisión, cultura y tradiciones, que es el bisonte”, relata Gerardo Ruiz.

La integrantes de la Nación Ndé se han esforzado en los últimos años para que se les reconozcan sus derechos y existencia como etnia de manera constitucional.

$!Iyané camina otra vez en su hogar: un regreso que conecta naturaleza, cultura y tiempo.

EN 2026, LA MANADA CRECE

De los 44 bisontes que llegaron de Chihuahua, 38 son hembras y seis machos. Los tres ejemplares donados por el Museo del Desierto también son machos.

En total la manada es de 47 animales. Entre las hembras, alrededor de 20 llegaron preñadas, de modo que para la próxima primavera, abril o mayo, esta manada crecerá a por lo menos 67 ejemplares.

“Las crías sobrevivirán sólo con el cuidado de sus madres, eso las hace fuertes. Nosotros debemos respetar el ciclo natural, pues es parte del equilibrio”, menciona Juan Longoria, hasta el momento, el único representante de la Nación Ndé que reside en Cuatro Ciénegas y que viste con orgullo su vestimenta tradicional.

La intervención humana en este proceso sólo implica el monitoreo constante, así como una revisión anual de peso y aplicación de vacunas. El contacto humano debe ser limitado.

Juan detalla que la manada se rige por un matriarcado. Entre los bisontes se encuentra una abuela que se encarga de guiar y organizar al grupo, ella decide, por ejemplo, dónde pastar.

“Ella enseña con el ejemplo, así los demás van aprendiendo, cuando ella muera o ya no tenga fuerza, la que toma su rol replica lo que aprendió”, explica.

$!La manada reintroducida en El Santuario representa mucho más que conservación: es equilibrio, agua y futuro.

FRENTE A FRENTE

En el recorrido de SEMANARIO por El Santuario, el bisonte apareció en distintos momentos. La primera vez era una manada de apenas cuatro o cinco animales.

Juan comenta que algunos bisontes se separan de la manada principal cuando son jóvenes, y crean grupos pequeños.

Su gran tamaño impone, pero la presencia humana parece no incomodarlos. Ellos continúan su pastoreo en total tranquilidad, como dueños de la tierra. De pronto se van.

Más adelante había otra manada más grande. Sólo con binoculares fue posible verlos, eran más de 20. La distancia y la caída de la noche hizo imposible llegar a ellos.

Al amanecer del día siguiente salió al paso la manada más grande que se pudo ver de cerca. Caminaban lento, pastaban a la orilla del camino, la cercanía hacía que retrocedieran, pero aún así permanecieron por algunos minutos.

Después sólo se escuchó su estampida entre la sierra.

$!Para la Fundación Pro Cuatrociénegas, el regreso del bisonte representa también una oportunidad de apostarle al ecoturismo.

LA CONSERVACIÓN

Para evitar que el bisonte desapareciera, en el 2009 se realizó en México el primer programa de reproducción y conservación en Chihuahua.

Estados Unidos donó 23 ejemplares a la reserva en Janos, la cual actualmente tiene más de 500.

De esa manada se eligieron los 44 ejemplares que llegaron en noviembre a Coahuila.

“De todas las especies de fauna de esta zona, el bisonte es el que más modifica de forma positiva el entorno y el ecosistema”, afirma Gerardo Ruiz, director de la Fundación Pro Cuatrociénegas.

Coahuila es el único estado que tiene dos reservas de bisontes en su territorio.

La primera se estableció en 2020 en Ocampo, en Maderas del Carmen, y ahora la de Cuatro Ciénegas es la segunda.

De este modo hay tres reservas de bisontes en México. Una en Chihuahua y dos en Coahuila, que agrupan alrededor de 800 bisontes.

No obstante, la población estimada en el país pudiera ser de hasta tres mil ejemplares, pues hay ranchos privados que también tienen este animal, el mamífero terrestre más grande del continente.

La reserva El Santuario tiene tres características que la hacen única en el país: es la primera en Cuatro Ciénegas, la primera con intervención de la Nación Ndé y también la primera con visión de ecoturismo y educación.

Una vez que se logre la reproducción del bisonte, la Fundación Pro Cuatrociénegas planea donar ejemplares a otra entidad que pueda ofrecerles un plan de conservación similar al de El Santuario.

Las instituciones participantes en la reintroducción del bisonte en Cuatro Ciénegas son la Fundación Pro Cuatrociénegas, Nación Ndé, Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, Museo del Desierto, Asociación Cuenca Los Ojos, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila (SEMA).

$!Juan Longoria Granados, representante de la Nación Ndé, celebra el regreso del bisonte americano, una especie importante para la cosmovisión de su etnia.

ECOTURISMO DE BISONTE

En el transcurso de 2026 la reserva El Santuario no sólo será el lugar donde habite el bisonte. La Fundación Pro Cuatrociénegas busca convertir la reserva en un museo viviente del desierto.

La intención es agregar un atractivo turístico más a este pueblo mágico de cerca de 14 mil habitantes.

“La gente podrá venir a conocer esta especie en su hábitat natural y aprender la importancia que tiene en el aspecto ecológico y cultural”, continúa el director de la Fundación Pro Cuatrociénegas..

Un espacio de este tipo no existe en el país, pues ninguno está ligado a la parte indígena, prehispánica y ancestral que sigue viva en este territorio a través de la Nación Ndé.

En el lugar también se planea ofrecer actividades como glamping, observación de estrellas, además de una experiencia gastronómica única elaborada a base de plantas del desierto.

“Es ofrecerle a la gente una experiencia de inmersión en el desierto para que se vayan enamorados y orgullosos de tener esto aquí en México y en Coahuila”.

En este árido paisaje, el bisonte no está solo. Cohabita con pumas, osos, zorros, venados cola blanca y bura, coyotes, borregos, zorrillos y pecari.

Pero también con aves, reptiles y arácnidos, entre ellos águilas, tecolotes, lagartijas, alacranes, tarántulas, víboras negras y de cascabel.

Después del bisonte, la Fundación Pro Cuatrociénegas planea regresar a este hábitat al borrego cimarrón, pues cumple un rol muy importante en las partes más altas de la sierra y complementará el equilibrio ecológico de la zona.

El bisonte volvió a su hogar. El territorio que habitó hace más de un siglo, es de nuevo suyo, y con ello Cuatro Ciénegas recupera una parte de su memoria natural.

Periodista saltillense egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Más de 20 años de experiencia en distintos medios de comunicación donde se ha desempeñado como reportera y editora de diferentes secciones.