logo semanario
Durante más de dos décadas, el Semanario de Vanguardia se ha dedicado a generar periodismo de investigación, revelando corrupción, abusos de poder y las historias más profundas de Coahuila y México. Con rigor, transparencia y compromiso, contamos la verdad detrás de los hechos que impactan a la sociedad.

México apaga motores en la carrera espacial

La Agencia Espacial Mexicana, encargada del desarrollo espacial en el país, vive un momento de incertidumbre por los recortes financieros y su reconfiguración institucional. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum asegura que no desaparecerá, sino que se fortalecerá, investigadores y miembros de la comunidad espacial en México señalan un retroceso que contrasta con los planes anunciados.

  • 02 febrero 2026

A más de un año de su sectorización a la entonces nueva secretaría denominada Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), el futuro de la Agencia Espacial Mexicana, (AEM), y por ende del desarrollo espacial en el país, continúa siendo incierto y poco esperanzador.

Así lo advierten académicos, investigadores, divulgadores, miembros de comunidades, clubes y colectivos en México, interesados en el tema del espacio exterior.

Esto luego de que la administración federal decidiera desmantelar la AEM despidiendo, injustificadamente y sin liquidación, a casi la totalidad de sus 63 empleados, y concluyendo el arrendamiento de la que fuera la sede de sus oficinas administrativas por casi 12 años.

El 30 de enero de 2025, Antonio Peña Merino, titular de la ATDT, anunció que la AEM se integraba a la nueva Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, la cual tiene atribuciones y facultades que poco o nada tienen que ver con la materia espacial, según un análisis realizado por especialistas y extrabajadores.

El estudio reveló que la Agencia Espacial Mexicana y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones guardan apenas un 20 por ciento de coincidencias en sus funciones, de acuerdo con el análisis de sus leyes.

“El objetivo principal o razón de ser de la ATDT es el gobierno digital, o sea facilitar trámites... Mientras que el área espacial involucra actividades como, por ejemplo, investigación y desarrollo de tecnologías de propulsión o de cohetes para poner en órbita satélites, diseño, desarrollo y pruebas de satélites, no solamente de telecomunicaciones, sino para la observación del clima, de investigación, de navegación, de observación de la tierra, los cuales permiten obtener información de diversa índole como los recursos naturales, protección civil, seguridad, entre otras más. También se investigan y desarrollan tecnologías de robots y orbitadores lunares, y de los sistemas en tierra para la operación de satélites y otros vehículos orbitales”, expone el doctor en ingeniería espacial Isai Fajardo Tapia.

A decir de científicos, impulsores y desarrolladores de tecnología para la investigación del espacio, estas decisiones del gobierno federal constituyen un retroceso por tratarse del organismo ejecutor de la política espacial en México.

“(...) La extinción de la institución sería una pésima decisión por parte del Estado mexicano, lo que representaría un retroceso y abandono del sector espacial en perjuicio de la política espacial nacional, del interés nacional hacia las actividades espaciales, de la comunidad espacial que originó la creación de la AEM y de la juventud interesada en el espacio, así como del colectivo que se ha gestado desde la creación de la agencia espacial”.

Se lee en el documento “Navegando la incertidumbre: sobre la sectorización de la AEM a la ATDT”, realizado por Valeria Bereniz Ramos Barba, consultora en Derecho y Política Espacial, e Isai Fajardo Tapia, doctor en Ingeniería Espacial.

$!A decir de científicos, impulsores y desarrolladores de tecnología para la investigación del espacio, lo que se vive en el país es un retroceso.

DEL DESPEGUE PROMETEDOR, AL OLVIDO

La Agencia Espacial Mexicana se gestó desde 1994, pero nació en 2010 con la ley que la crea; despegó en 2013 y hoy opera en algún rincón de la ATDT y con importantes pendientes.

Entre ellos el convenio del programa de estancias de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, (NASA), y en el que participaban estudiantes mexicanos de educación superior.

Otro referente de infraestructura espacial es la sustitución del satélite Bicentenario, que se espera culmine su vida útil alrededor de 2030, y que es operado por el Sistema Satelital Mexicano, (MEXSAT), organismo designado por el gobierno de México para la operación de la infraestructura de satélites geoestacionarios propiedad del gobierno.

“El Satélite Bicentenario tiene que ser sustituido, si no el gobierno puede perder, por un lado, los servicios de comunicaciones satelitales que utilizan todas sus instancias y tendría que rentarlos con terceros. Y, por otro lado, perdería el acceso a esa posición orbital. Conseguir esas posiciones orbitales con organismos internacionales, como es la Unión Internacional de Telecomunicaciones es un proceso largo y complejo. México ya tiene esas posiciones y tiene que explotarlas”, previene el doctor Fajardo Tapia.

También está en riesgo el acuerdo por el que México habría de integrarse a la misión Artemisa de Estados Unidos, misma que proyecta el regreso del hombre a la luna y la instalación de una base permanente, habitada por el ser humano.

“En programas como Artemisa, los diferentes países miembros participan mediante sus respectivas agencias espaciales (...). Sin una entidad responsable del sector espacial nacional que impulse el apoyo y financiamiento necesarios para cubrir costos clave en proyectos de exploración, como el lanzamiento y transporte, así como el acceso a la infraestructura requerida para su desarrollo (...), el futuro de las misiones de exploración espacial permanece incierto”, consigna el documento “Navegando la incertidumbre: sobre la sectorización de la AEM a la ATDT”.

A su vez México es firmante de tratados internacionales en materia del espacio, de los que se desconoce cómo va a cumplir.

A los citados compromisos se suman los acuerdos de cooperación que sostenía, o sostiene la AEM con tecnológicos y universidades públicas y privadas de varias entidades, instrumentos que, se supone, expirarían a finales de 2026 y principios de 2027.

Se trata de al menos ocho convenios de colaboración en proyectos académicos y de desarrollo espacial firmados con la UNAM, el Tecnológico de Estudios Superiores de Jocotitlán, la Universidad de Ixtlahuaca CUI, A. C., el Tecnológico de Estudios Superiores de San Felipe del Progreso y la Universidad Autónoma del Estado de México, según una respuesta a una solicitud de información.

“Ahorita los convenios están parados, no ha habido nada...”. Reveló a Semanario una fuente del departamento de vinculación de la Universidad de Ixtlahuaca CUI, A. C., institución con la que la AEM habría signado un Convenio General de Concentración de Acciones, que inició el 19 de enero de 2022 y culminaría el 18 de enero de 2027.

El objetivo de este acuerdo era, o es, impulsar la formación de recursos humanos de alto nivel y personal especializado en las áreas de interés de ambas partes, a través de servicio social, práctica profesional, estancias, investigación y colaboración general, entre otros.

DEL PLAN A LOS HECHOS

$!Existe una meta para 2027 de fabricar hasta el 40% de componentes hechos en México.

Ya va para un año que se lanzó el Plan México con tres proyectos claves para el sector aeroespacial: liderar la primera misión 100 por ciento latina al espacio en 2027, convertir a México en uno de los tres países con capacidad de ensamblar íntegramente un motor de aeronave para la empresa Safrán y poner en órbita un satélite 100 por ciento mexicano.

Sin embargo, se desconocen los estatus de los avances de dichos proyectos.

Por otra parte, el proyecto de poner en órbita un satélite 100 por ciento mexicano no especifica características técnicas ni objetivos.

No es lo mismo, coinciden excientíficos de la AEM, lanzar un satélite experimental tipo CubeSat, (nanosatélite), con misiones de demostración de tecnología, que un satélite geoestacionario de altas capacidades para servicios críticos.

“Otro proyecto es el de una constelación de satélites de observación de la tierra, 100 por ciento hecha en México, que en su momento se propuso en la Agencia Espacial Mexicana desde hace más o menos ocho o nueve años y que pareciera se retoma. Sin embargo, al correr a la mayoría de los funcionarios de la AEM, y al carecer de personal especializado, se vuelve más compleja su ejecución partiendo de cero.

“Por otro lado, cuando se declara que el nuevo satélite GEO, que va a reemplazar al Bicentenario, va a llevar componentes mexicanos, y cuando se indica que va a haber una constelación de satélites 100 por ciento hecha en México, se está desinformando a la opinión pública y a la ciudadanía, pues tales afirmaciones no son realistas conforme a las capacidades actuales de desarrollo espacial en el país”, sentencia el doctor Isai Fajardo.

En el último informe de gobierno de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, (SECIHTI), de septiembre de 2025, se indica como meta para 2027 la fabricación de hasta el 40% de componentes hechos en México para la constelación de satélites de observación de la Tierra.

Desafortunadamente, dice Fajardo, el proponer proyectos sin un conocimiento profundo de las capacidades tecnológicas con las que cuenta el país, no solo académicas sino a nivel industrial, así como promover su fortalecimiento, será casi imposible sin la soberanía tecnológica espacial en el mediano y largo plazo.

$!El doctor Isai Fajardo y la consultora Valeria Ramos, realizaron un documento sobre la sectorización de la AEM.

PRESUPUESTO EN CAÍDA LIBRE

La Agencia Espacial Mexicana que había sobrevivido a tres administraciones, la de Felipe Calderón Hinojosa, la de Enrique Peña Nieto y la de Andrés Manuel López Obrador, con un presupuesto aprobado que apenas y superó, según datos públicos, los mil 241 millones 766 mil 500 pesos en 14 años, cerca de 88 millones 700 mil pesos en promedio anual, ahora tendrá un presupuesto para el ejercicio 2026 de 46 millones de pesos, lo que precipita su desaparición.

“Lamentablemente la agencia tuvo siempre un presupuesto muy limitado y eso no daba mucho margen de acción. Sin embargo, sí hubo un avance al formalizar por decreto de ley al organismo ejecutor de la política espacial. La AEM trató de llevar una planeación, de hacer divulgación de la ciencia y la tecnología, de promover la investigación”, aclara Valeria Ramos, consultora en derecho y política espacial.

Según el análisis “Navegando la incertidumbre: sobre la sectorización de la AEM a la ATDT”, alrededor del 85 por ciento del presupuesto de la Agencia era destinado al pago de salarios y gastos de operación, el restante 15 por ciento para proyectos.

“Es la agencia con menos presupuesto en el mundo, para que usted lo tenga en contexto. En Japón la Agencia Aeroespacial tiene un presupuesto de entre tres mil y cuatro mil millones de dólares al año, más de tres mil veces el presupuesto de la AEM.

“Obviamente un proyecto espacial no es barato, por ejemplo, un proyecto espacial de desarrollo de un cohete, como los que desarrolla y opera la Agencia Espacial Japonesa, puede costar fácilmente entre 500 millones de dólares y mil millones de dólares, así como desarrollarse en un periodo del orden de una década, partiendo de experiencia previa en el área de vehículos lanzadores. Con un presupuesto como el de la AEM nunca una agencia espacial iba a poder hacer algo equivalente, y lo mismo pasa en otras áreas como el desarrollo de satélites GEO”.

Dice Ramos Barba, actualmente radicada en el país nipón, donde es miembro de la Red Global MX, Capítulo Japón.

La misma Auditoría Superior de la Federación hizo referencia a estas limitaciones en una de sus últimas revisiones hechas a la AEM, en 2022:

“(...) Al ser la política espacial un conjunto de estrategias vinculadas con actividades de desarrollo industrial, telecomunicaciones, seguridad nacional y sustentabilidad ambiental, el organismo dispone de una limitada estructura normativa, programática y presupuestal que puede repercutir en la atención eficaz de las necesidades identificadas, así como en el cumplimiento de los objetivos institucionales y de mediano plazo en materia espacial”.

$!Países como Brasil han decidido invertir más en tecnología espacial, en contraparte, México ha recortado el presupuesto a esta área, poniendo un freno a la carrera espacial.

UNA CARRERA ESPACIAL DESAIRADA

La abulia del Estado mexicano frente al desarrollo espacial tiene sus antecedentes en la desaparición de la Comisión Nacional del Espacio Exterior (CNEE), entidad considerada la primera agencia espacial en el país, creada por decreto en 1962, durante el gobierno del presidente Adolfo López Mateos, y sacada de órbita en 1977, bajo el mandato de José López Portillo y Pacheco.

Fue el secreto mejor guardado por el gobierno, pues nadie sabía de su existencia.

Los precursores de esta Comisión fueron un grupo de personas adscrito a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, interesados en hacer cohetes.

Era principios de la década de los sesenta.

A esta entidad, dice el análisis “Navegando la incertidumbre: sobre la sectorización de la AEM a la ATDT”, se debe el desarrollo “de programas como el de Investigación de la Alta Atmósfera, así como 4 subprogramas asociados a éste entre varias actividades más, las cuales fueron canceladas y desechadas por el gobierno federal en turno”.

Dicha Comisión despegó con personas que ya tenían cierto conocimiento sobre lanzadores, operó 15 años y en ese lapso se hicieron algunas cosas interesantes como trabajar con imágenes satelitales, desarrollar lanzadores que llegaron a 120 kilómetros de altura, rebasando así el conocido límite con el espacio exterior.

Para finales de los sesenta México tenía la primera estación de comunicaciones satelitales en Tulancingo de Bravo, Hidalgo, que en ese tiempo fue la antena más grande del mundo: 32 metros de diámetro, para transmitir los juegos olímpicos a todo el planeta.

Y ya los satélites de comunicaciones empezaban a tener auge por esa cobertura.

Hacia los años ochenta México define su necesidad de contar con un satélite propio, y en 1985 se lanzan los primeros dos satélites de comunicaciones mexicanos: Morelos l y Morelos ll.

A la par Rodolfo Neri Vela se convertiría en el primer astronauta mexicano en llegar al espacio exterior, en una misión de la NASA.

Eso fue entre 1985 y 1986.

Los apasionados del estudio del espacio pensaron que iba a haber algo más con ese impulso de los satélites, el astronauta... Cosa que nunca sucedió.

No obstante, destacaban ya los esfuerzos de instituciones de educación superior como la UNAM, con el surgimiento del Grupo Interdisciplinario de Actividades Espaciales, (GIAE), que posicionaría a la Máxima Casa de Estudios del país como la primera universidad que construyó y lanzó un satélite al espacio, a través de un programa de la Unión Soviética.

Fue un satélite de vida muy corta, pero la prueba de que las universidades se mantenían en el ámbito espacial.

“Todo esto nos deja ver que desde los años 60 y 70 México tenía su mente en el espacio, igual que Estados Unidos, que la ex Unión Soviética”, señala Rafael Palacios Basurto, licenciado en derecho con maestría en docencia, quien trabajó en el área jurídica de la AEM.

En 2010, y luego de un proceso que duró seis años, se aprobó la Ley que crea la Agencia Espacial Mexicana, sectorizada a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Y en marzo de 2013 la AEM comienza sus operaciones con personalidad jurídica propia, dirección y una plantilla, según la respuesta a una solicitud de información, de 101 empleados, 103 en 2015, el número más alto, hasta reducirse a 63 trabajadores en 2024, la víspera de su desmantelamiento.

Desde siempre el perfil de su personal era técnico, académicos los directores, y en su mayoría ingenieros. Había personas con maestría en ingeniería aeroespacial, abogados, y una cantidad importante de personal administrativo.

$!Los académicos, estudiantes e investigadores, invierten para estar presentes en congresos y competencias fuera de México.

LA LUCHA POR MANTENER EL VUELO

No obstante, pese a sus limitados recursos humanos y financieros, afirman exinvestigadores de la AEM, la Agencia hizo mucho.

Uno de los logros más importantes, refiere Palacios Basurto, fue el financiamiento, a través del desaparecido fondo sectorial AEM-CONACYT, de proyectos como la misión Colmena para demostrar la factibilidad de construir estructuras sobre superficies planetarias, utilizando enjambres de robots auto-organizados, desarrollado por el Laboratorio de Instrumentación Espacial, (LINX), del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, y lanzado a bordo del módulo Peregrine de la empresa Astrobotic, el 8 de enero de 2024.

Fue el primer experimento mexicano y latinoamericano diseñado para investigar fenómenos que suceden en la superficie lunar, y que no hubiera podido ser sin el impulso de la Agencia.

Lamentablemente la nave que transportaba ese experimento tuvo un problema, y no pudo arribar a la superficie de la Luna, pero sí a la órbita lunar y los ingenieros mantuvieron comunicación con el experimento.

Esto probó que eran capaces de diseñar un equipo que podía llegar a la altura de la Luna y mantener su integridad.

Empero faltó comprobar que el experimento se realizara sobre la superficie lunar, por lo pronto su permanencia en el espacio fue un éxito.

Otra de sus principales conquistas fue la misión AztechSat-1, primer satélite universitario mexicano lanzado desde la Estación Espacial Internacional, el 5 de diciembre de 2019, una misión comandada por alumnos y maestros de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

“Ellos desarrollaron tecnologías de comunicaciones nuevas, supervisados por el personal de la Agencia Espacial Mexicana. Creo que lo más importante de la Agencia Espacial Mexicana era abrir el camino para que todos pudieran tener una oportunidad en el sector espacial”, dice Josoef Canon, quien laboró en las áreas de tecnologías de la información, creación de contenido y organización de eventos de educación en la AEM, durante cinco años.

Sin embargo, la hazaña mayor de la AEM fue haber servido como fuente de inspiración a las comunidades interesadas en las actividades espaciales.

Habla un ingeniero exempleado de la AEM que pide omitir su nombre por razones de seguridad laboral:

“Una vez le preguntaron a uno de los directores de la NASA que cuál había sido la contribución más importante de esta organización al tema del espacio, que, si había sido llegar a la Luna, o la Estación Espacial, y lo que contestó fue muy interesante: que había sido la inspiración que genera alcanzar retos aparentemente más grandes y poderosos. Durante los pocos años que la Agencia Espacial Mexicana estuvo en operación completa, fuimos a todos los estados del país a dar pláticas, y han sido muchas chicas y chicos los que se han inspirado por lo que han oído y ahora están tomando carreras de ingeniería, de ciencias y están entrando a concursos de todo tipo. Aquí en México hemos visto cómo los chicos y chicas de secundaria, prepa, universidad compiten en concursos de robótica y ganan.

“Hay un grupo que está haciendo concursos anuales de lanzamiento de cohetes experimentales a una altura de dos kilómetros. Es un grupo independiente que ya constituyó una empresa. Hay otro grupo que también sale de un concurso de robótica lunar, que montan una empresa y están empujando la idea de poner rovers, (vehículo de exploración espacial), en la Luna, para tomar el suelo lunar y aprovecharlo para sacar metales y oxígeno. Y hay otra empresa que está sacando imágenes satelitales para controlar la calidad del agua en ciertas regiones”.

Carlos Felipe Ávila Gómez, ingeniero en nanotecnología, presidente de Explora Space, una compañía que además de desarrollar proyectos como el Encuentro Mexicano de Ingeniería en Cohetería Experimental, (ENMICE), imparte cursos, talleres y actividades a estudiantes, enfocados en vehículos lanzadores o cohetes y satélites, dice que la decisión del gobierno federal de disminuir a la AEM, tuvo para su gremio, la mayoría integrado por jóvenes de menos de 30 años, un alto impacto.

“Es el hecho de ya no contar con ese respaldo y esa confianza de las personas que se quedaron... Sin bien en ningún momento la Agencia nos otorgó un recurso económico, el apoyo fue bastante bueno, de colaboración, de contacto con otras agencias.

“Sería bueno seguir apoyando a los grupos académicos, a los estudiantes, que al final del día son el futuro de este sector y que, con mucho esfuerzo, dedicación y recursos, muchas veces de sus bolsillos, le hacen frente al sector, incluso a nivel internacional, participando en congresos y competencias fuera de México”.

$!El principal impacto del desmantelamiento de la Agencia Espacial Mexicana, coinciden expertos, es la eliminación de la colaboración conjunta, los contactos y la inspiración en jóvenes.

LA EXTINCIÓN DE LA AEM

De acuerdo con testimonios de los entrevistados fue en septiembre de 2024, después de que la presidenta tomara posesión de su cargo, que comenzó a circular entre los entonces trabajadores de la AEM el rumor de que el nuevo gobierno desaparecería la Agencia.

Semanas después, personal adscrito a la recién creada secretaría denominada Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), se reunió con empleados de la AEM para informarles, sin mucho protocolo, que la Agencia sería disuelta.

Otro día la gente de la ATDT se presentó con las renuncias en mano, coaccionando a los trabajadores de la AEM para que las firmaran.

“Corrieron a prácticamente todo el personal especializado, a los ingenieros, a la gente que llevaba los temas del área espacial, que eran pocos. Nada más dejaron a los administrativos, es decir, el área jurídica, de contabilidad y de recursos humanos. Dijeron, ‘aquí están las renuncias, firmen’. La gente trató de negarse, pero los fueron presionando hasta que los hicieron renunciar. Era gente que estaba viendo proyectos para puertos de lanzamiento, de satélites con aplicaciones en la agricultura, en seguridad nacional, gente de formación de capital humano y de divulgación. Todos ellos fueron corridos”, dice una fuente anónima.

Cerca del 70 o 90 por ciento de la plantilla que conformaba la AEM, firmó su dimisión sin goce de derecho alguno, según un excolaborador de la AEM.

“Entonces me presionaron, me dijeron ‘vas a tener que demandar si quieres que te demos algo’, les dije ‘pues adelante’. A los demás los corrieron así, sin darles remuneración por despido ni nada”.

Tampoco hubo derecho de réplica para los despedidos.

“Dijeron, ‘simplemente ya no vamos a ocupar tu perfil como colaborador de la Agencia Espacial Mexicana’. Las prioridades de la ATDT van a ser el desarrollo de un sistema satelital mexicano, no va a ver nada de temas espaciales, ellos nada más van por el proyecto de hacer un satélite 100 por ciento mexicano y ponerlo en órbita”, declaró un exfuncionario de la AEM.

El 25 de enero de 2025 se viralizó la filtración de una carta escrita por Salvador Landeros Ayala, entonces director general de la AEM, y dirigida a la presidenta Sheinbaum, en la que le comunicaba su renuncia de la Agencia, argumentando la falta de interés del gobierno por esta entidad, como organismo integrador y articulador de las actividades espaciales en México.

En la misiva Landeros revelaba una conversación que había sostenido con José Antonio Peña Merino, titular de la ATDT, en la que le exponía la relevancia de la AEM para el país, empero la respuesta fue que la Agencia desaparecería.

En un boletín de prensa fechado el 29 de enero de 2025, la ATDT comunicó la fusión de la Agencia Espacial Mexicana y el Sistema Satelital Mexicano MEXSAT.

Un día después Peña Merino, titular de la ATDT, informó la anexión de la AEM y la denominada “Red de Telecomunicaciones y MEXSAT” a la unidad administrativa nombrada Dirección General Satelital, (DGS), dentro de la ATDT, con el fin de fortalecerlas, dijo.

“Lo que llama la atención, es que a esta entidad la han implementado como una súper secretaría, con una cantidad de funciones que no tienen sentido. La ATDT ha ido tomando total o parcialmente las funciones de otros organismos que han desaparecido en la presente administración, como el Instituto Federal de Telecomunicaciones, (IFT). A su vez ha sectorizado y reducido al mínimo a otros, como lo es la AEM. La ATDT está acumulando diversas atribuciones y funciones que pudieran generar en el futuro controversias constitucionales por conflictos de competencia entre autoridades y entidades públicas”, advierte la abogada Valeria Ramos.

La presidenta Sheinbaum dijo a propósito de estos movimientos que la AEM “no desaparece, se fortalece”, y solo cambiaba de nombre.

“En realidad sí está desapareciendo y no se está fortaleciendo”, afirma Ramos Barba.

El 27 de marzo de 2025, Valeria Ramos e Isai Fajardo hicieron llegar un escrito a la Presidencia de la República en el que solicitaban información sobre las decisiones del gobierno en torno al destino de la Agencia, e incluían una serie de sugerencias para su reactivación en el ámbito espacial.

Una de las preguntas torales del comunicado se refería a los fundamentos técnicos y el análisis respectivo que habían motivado la sectorización de la AEM a la ATDT.

Además de la propuesta de sectorizar la AEM a la también nueva Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación, (SECIHTI), o elevarla a nivel de secretaría de estado, por la relevancia y transversalidad de las actividades espaciales.

Y la urgencia de impulsar una reforma constitucional que permanece en la congeladora del Senado, cuyo objeto es poner las actividades espaciales como un área prioritaria, y con ello promover la creación y aprobación de una ley nacional de actividades espaciales.

$!El presupuesto para el área espacial en México queda muy lejos de lo que invierten otros países.

FUERA DE ÓRBITA

La comunidad de académicos, investigadores, emprendedores y divulgadores de la actividad espacial, ya han comenzado a notar la ausencia de la AEM.

“Todos en la Agencia Espacial tenían la ilusión de que Claudia Sheinbaum, la primera presidenta mujer y científica que iba a tener México, por fin la iba a entender, por fin le iba a prestar atención, cuando fue todo lo contrario.

“Siempre fuimos los olvidados, de hecho, siempre que me preguntaban dónde trabajaba decía ‘en la Agencia Espacial Mexicana’, y todos ‘ay qué padre’, y siempre lo siguiente que decían era ‘no sabía que teníamos una Agencia Espacial Mexicana”, platica Josoef Canon.

Una interrogante que se ha venido haciendo la comunidad espacial en los últimos meses es: ¿qué estará haciendo la Agencia Espacial Mexicana sin personal y con un presupuesto aprobado, según la respuesta a una solicitud de información, de 69 millones 950 mil 34 pesos para 2025?

“En términos generales, ahorita ya nos quedamos sin una cabeza de sector. Ya no hay a quién se puedan acercar los jóvenes emprendedores, orientar sus esfuerzos, si están bien encaminados o eso que están desarrollando, de investigación de ciencia y tecnología, va bien. Ahora sin la Agencia Espacial Mexicana los chavos ya no saben hacia dónde moverse. No saben cómo aterrizar sus ideas y sus emprendimientos.

“¿Y luego?, ¿al final qué va a pasar con todos esos talentos? ¿Qué va a pasar con toda esa capacidad de profesionistas, técnicos, con toda la preparación, con todo el recurso que se ha estado invirtiendo, yéndose a otros países, buscando financiamiento de conocidos, de otras instituciones de gobierno para poder aspirar a esos estudios?”, pregunta Rafael Palacios, quien lleva nueve años de dedicarse a la divulgación y comunicación de la ciencia, desde la perspectiva del derecho espacial.

En la anterior legislatura, el exdiputado Jesús Roberto Briano Borunda, propuso la iniciativa de reforma constitucional del doctor Luis Antonio López-Velarde Sandoval, la cual pretende colocar a las actividades espaciales como un área prioritaria y con ello apuntalar la creación y aprobación de una ley nacional de actividades espaciales

Actualmente hay mexicanos que se forman en el extranjero y que no pueden retornar a México ante la escasez de oportunidades, o en su defecto, que tienen que salir del país para encontrar su desarrollo profesional en el sector espacial, “no hay un ecosistema aquí que los retenga, que los absorba”, dice Isai Fajardo.

Cuando uno de los problemas que planteaba resolver la Agencia Espacial, comenta, Josoef Canon, era el de la fuga de cerebros.

“En la Coordinación de Formación de Capital Humano de la AEM se gestionaba el programa de estancias cortas en NASA, que era para realizar investigación. Estos programas ya no existen, este año ya nadie va a ir a estas estancias, nadie va a aprovechar esas oportunidades, no hay nadie que lo esté revisando”.

Algunos exempleados de este organismo piensan que a la AEM le faltó concientizar desde el gobierno sobre la importancia de una agencia espacial, y ofrecer sus servicios y soluciones a la administración federal.

Entretanto la Asamblea General de Naciones Unidas define el espacio como una palanca para el desarrollo de las naciones.

Reportero del Semanario Vanguardia. Ha incursionado en el género del reportaje, la crónica y el perfil, en el abordaje de distintos temas, sobre todo con un enfoque social. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila