Jesús R. Cedillo
El año pasado, específicamente en el mes de mayo y luego en septiembre, este columnista presentó en este generoso espacio de VANGUARDIA, un par de columnas con tema internacional donde mi reflexión iba encaminada a dejar por escrito lo siguiente: México ya no era más el llamado "hermano mayor" de América Latina. El liderazgo mexicano que por lustros se había sentido en la región, se había evaporado justo cuando llegaron al poder federal, los ignorantes panistas.
El año pasado, específicamente en el mes de mayo y luego en septiembre, este columnista presentó en este generoso espacio de VANGUARDIA, un par de columnas con tema internacional donde mi reflexión iba encaminada a dejar por escrito lo siguiente: México ya no era más el llamado "hermano mayor" de América Latina. El liderazgo mexicano que por lustros se había sentido en la región, se había evaporado justo cuando llegaron al poder federal, los ignorantes panistas.

Y justo es nuevamente dejarlo por escrito, el papel secundario de México se afianzó al darse como coyuntura el posicionamiento número uno de Brasil y su presidente Ignacio Lula da Silva, en los primeros planos no sólo de la diplomacia internacional, sino en materia de salud, economía, deportes y sobre todo, en elevar la calidad de vida de sus habitantes.

En cuestión de liderazgos, quien mejor explica la tipología de un emprendedor, de un líder, es mi compañero, el académico don Carlos R. Gutiérrez, quien desde su colaboración semanal en la sección de "Calidad", nos aporta todos los datos para identificar a un guía en materia social, académica o política. Pues bien, este columnista, insisto, lo dejó escrito en mayo y septiembre de 2009 y hoy, el mismo presidente, el inefable Felipe Calderón Hinojosa, en entrevista exclusiva para el diario ibérico El País (viernes 14 de mayo), lo ha confirmado.

Transcribo su declaración textual, la cual fue utilizada en la cabeza de la nota-entrevista: "No tengo ningún empacho en reconocer el liderazgo de Lula." Perdonad entonces mi soberbia señor lector, pero se los dije con suficiente tiempo, México ya no es el "hermano mayor" de Latinoamérica. Hoy, desgraciadamente, viajamos en el cabús de la modernidad y sin liderazgos fuertes, estamos condenados a pasar a segundo y tercer término.

En aquella columna de 2009, escribí en este espacio: "México y su liderazgo quedaron atrás, superados por un Brasil que camina hacia el futuro. Nadie habla ya de México y su vocación de "hermano mayor" de Centroamérica y eje vertebral de América para su comunicación con Estados Unidos.

"Ausente está ya su papel de líder de una región pauperizada por años de malas administraciones y gobiernos corruptos que han afectado a México y su desarrollo. Con el PAN en el poder, la vida exterior dejó de atenderse. Los costos están a la vista". Y lo anterior señor lector, imagino que todo mundo lo ve, no es necesaria bola de cristal alguna o bien, tirar un mazo de naipes para adivinar el futuro de México. Para este columnista estaba claro. 

Esquina-bajan

Todo es sencillo por un motivo: a Felipe sólo le interesa su "guerra" en contra de las bandas de narcotraficantes. Nada más. Su vocación bélica lo ha llevado, necio y obcecado, a inmiscuir a toda una nación en un juego militar donde las víctimas suman, conservadoramente, la friolera de 23 mil muertos a mitad de su camino. Y claro, en la entrevista para El País, aún espetó: "(la guerra contar el narcotráfico) Va a implicar mucho tiempo, mucho dinero y, por desgracia, va a implicar muchas vidas humanas."

México ya no es más el líder de la región. México ha perdido toda capacidad de diplomacia, diálogo y liderazgo e interlocución con países vecinos y también, ha perdido simpatía y presencia en su área de acción inmediata. México, bajo la égida errática primero de Vicente Fox y ahora de Felipe Calderón, se muestra sin rumbo, dando tumbos en el concierto internacional de naciones y sin la fortaleza que tenía hace pocos años.

Con apenas dos sexenios de los panistas en el poder, México ha pasado a ser sombra, polvo, nada.
Calderón así lo reconoce: "Lula tiene un gran carisma y Brasil un gran liderazgo, y nosotros no tenemos ningún empacho en reconocerlo. ¡Qué bueno que lo tengan!" México, más solo que nunca.

Letras minúsculas

Urge que Enrique Peña Nieto tome la Presidencia de la República, así sea.