Universal
España es un país fascinante, que en el exterior ha sido estereotipado por "Sol, Playa y Flamenco". Pero reducir la península ibérica a esos tres elementos y creerla una unidad cultural es un error de quien no la conoce.
En ella habita una diversidad de culturas, lenguas e historia que conviven y son para el turista una invitación a descubrirlos.

Cataluña, un mundo aparte

Barcelona, tiene una personalidad propia que cautiva. Comenzó a construir su identidad incluso antes que Castilla, y el siglo de oro de la literatura catalana antecede con más de 300 años a la época de Cervantes, Lope de Vega y Calderón de la Barca.

Es la ciudad española más cosmopolita, se conecta vía marítima y aérea con las principales ciudades europeas, lo cual ha producido una cultura muy abierta, con una de las comunidades universitarias más importantes de Europa.

Al llegar a España, los madrileños nos advierten que los catalanes son poco amables, tacaños y además nos hablarán en su lengua materna.

Muy alejado

de la realidad

Cataluña mantiene una rivalidad con Madrid, que tiene algo que ver con lo cultural, un poco más con lo político y las pasiones más desatadas se dan en el terreno futbolístico.

Quizá la poca cortesía catalana sea con dedicatoria a Madrid, pues al detectar acentos latinoamericanos, los catalanes son abiertos y amables. Casi todos los habitantes son bilingües y nos entendemos sin problemas.

Su idioma contiene elementos del castellano, el francés, el italiano y el portugués. Como turistas, con un poco de detenimiento, podremos leer y entender lo básico. Hablarlo y escucharlo ya es otro cuento. Su dificultad es mayúscula.

Si queremos una buena iniciación al catalán, la compra de un buen diccionario bilingüe y discos de trovadores tan importantes como Joan Manuel Serrat, Lluis Llach, o rockeros como Sau, Els Pets o Gossos serán, además de un buen recuerdo de viaje, un gran auxiliar para acercarse a ese interesante idioma.

Todo ese material se puede encontrar en la tienda de la FNAC que se encuentra frente a la Plaça Catalunya.

Caminar la ciudad

Su clima mediterráneo es un anzuelo difícil de pasar por alto. Sus playas son visitadas igual por nórdicos, españoles y latinoamericanos. Los cruceros atracan en este puerto catalán con destino a Marsella, Creta, las Islas Griegas o el norte de Africa.

Haber sido hogar de diversos artistas la ha convertido en un polo cultural que hoy ofrece importantes monumentos, museos, galerías y salas de conciertos.

La marcha (reventón) en este puerto sólo rivaliza con la de Ibiza entre la juventud española, tan afecta a amanecer en la fiesta.

En tiempos recientes, muchos mexicanos viajan a esa ciudad para presenciar en el mítico Nou Camp, un partido del Barça, donde militan los mexicanos Rafa Márquez y Giovanni Dos Santos.

Las caminatas por el Barrio Gótico, cuyas paredes muestran aún las huellas de la Historia o las Ramblas llenas de vendedores, pintores y artistas callejeros son paseos obligados para el turista.
Historia, cultura, deporte, gastronomía, hospitalidad y diversión son rubros que esta ciudad tiene bien cubiertos en la actualidad, y proyectados a futuro.

Sin duda, Barcelona es un buen ejemplo para otros países -como México- que tienen un gran potencial turístico por explotar.